miércoles, 30 de junio de 2010

- FARSAS.

 Farsas.

EUGENIO S. PALOMARES 30/06/2010. El País.

En más de una ocasión me he preguntado a qué juega el Partido Popular. Cuál es su forma de hacer política. Si gobierna a nivel del Estado o a nivel de esta comunidad cuál va a ser su desarrollo y hacer políticos. Cómo va a ayudar a mejorar la situación económica, qué ideas tiene para abordarla o, bien, cómo va a hacer frente a los casos de corrupción que se dan en política. Hace tiempo que he respondido a esta pregunta. La respuesta es que la misma forma de actuar de siempre y con un único interés: el poder. Su táctica es el alarmismo. Lo hemos visto demasiadas veces como pensar que no es así. Y lo hemos vuelto a ver recientemente con motivo de la reforma laboral. Ha llegado a tal extremo su alarmismo que vaticina un Estado en crisis constante de la que únicamente pueden sacar al país adelante si acceden al gobierno. Sin embargo, no dicen qué medidas propondrían ni que enmiendas van a presentar a la reforma laboral acordada por el Gobierno.

Una vez más, en esta ocasión, el desarrollo económico de un país lo subordinan al hecho de alcanzar el poder pero sin dar solución alguna. Y parece que la táctica no va mal a la luz de las encuestas. Los ciudadanos, tras soportar una gestión inicialmente desafortunada de la crisis por parte del gobierno y aguantar medidas que requieren sacrificios personales y económicos, quieren creer en que basta un cambio para salir de la crisis. Y este incremento en las encuestas puede hacer pensar al PP que la táctica es la adecuada.

Esta estrategia, a veces, no es posible mantenerla en todas las situaciones y en todos los casos. Puede incidir en un número de ciudadanos cuyos votos pudieran ser relevantes para alcanzar el gobierno y no se quieren despreciar. En estos casos, con el único fin de no apartarse de esta estrategia, tienen que conjugar la táctica general con los intereses concretos de una comunidad o de un gobierno local o municipal.

Así ha ocurrido con motivo de la negociación para pactar una declaración institucional del Parlamento andaluz en defensa de los trabajadores del campo que reciben ayudas del PER y del subsidio de desempleo en el caso de los eventuales agrarios. No ha sido posible esta unidad. El PP no ha firmado la declaración institucional.

No le ha importado que en estos últimos meses Esperanza Aguirre dijera la famosa frase "pitas, pitas, pitas" por el hecho de reducir el número de peonadas para acceder al subsidio. Tampoco las de Josep Antoni Duran i Lleida con sus descalificaciones sobre los trabajadores andaluces, afirmando que las subvenciones "son un instrumento del voto cautivo" o, recientemente, el presidente de la constructora Sacyr sosteniendo que el PER fomenta la vagancia, convirtiendo a algunos pueblos andaluces en "reservas indias". No han sido ofensas bastantes para firmar esta declaración.

La portavoz del PP ha justificado la posición de su grupo con manifestaciones tales como que se han lanzado mensajes que benefician al PSOE -no dice cuáles- y alusiones "veladas contra su grupo", que, por lo veladas, no dicen tampoco qué alusiones eran. Han puesto por delante de la dignidad de los trabajadores sus propios intereses o han disfrazado bajos sus explicaciones su auténtico pensamiento. En cualquier caso, sea una cosa u otra o ambas, la realidad es que no se apartan de esta forma demagógica de actuar, de esta extensión del alarmismo y de sus constantes intentos de deslegitimar al Gobierno andaluz, al no dar respuesta a las "pitas pitas" y demás frases que hablan de un voto cautivo.

En fin, el PP sabrá, pero, si de verdad quiere gobernar y no solo alcanzar el poder, debería dejar de escurrir el bulto y tomar postura ante las ofensas que se hacen a los trabajadores andaluces. Más en el caso del PER pues todos los ataques contra su establecimiento vienen de esta derecha que quiere hacernos apaches o vagos a su elección. Debería cambiar el discurso y de posición. Si no cambia, en esta y otras cuestiones de interés para los ciudadanos, el camino de aquí a las elecciones se les va a hacer muy largo y sus farsas van a quedar al descubierto.

Esta es la actitud el PP en la mayoría de los temas: acusar y no dar pruebas, todo con tal de ganar el poder, pero el tiempo lo dirá: si ganan las elecciones no será por méritos propios sino por demerito de los demás, llámese Psoe, crisis o lo que queramos.

domingo, 27 de junio de 2010

- LOS ARMARIOS Y DIOS.

Mesopotamia, hace unos 5.000 años. Una tablilla inmortaliza la apasionada relación sexual entre dos personas del mismo sexo: el héroe babilonio Gilgamesh y su sirviente Enkidú. Siglos después, mientras se arrojaba a las adúlteras a las llamaradas de las hogueras o a las aguas turbulentas de un río, la homosexualidad masculina aún era un acto posible. Allí no escaseaban jóvenes, y al menos los hombres podían disfrutar del sexo por gozo y sin farsas.
Luego aparecieron las religiones monoteístas, fraguadas en desiertos y marcadas por la alta mortalidad de sus miembros, víctimas del hambre, de guerras por los pocos recursos y por otras calamidades. La erótica dejó de ser un inocente acto lúdico para convertirse en un vicio castigado con la muerte. Para reeducar a los licenciosos hombres de Sodoma y Gomorra, cuyas actividades carnales no contribuían a la repoblación, Dios les obsequió con una lluvia de piedras y fuego. La poliginia y el patriarcado iban de la mano con la explosión demográfica, que para los que mandan equivale a la aritmética sobre la que descansa el poder: cuanta más base, tanto más poder. Desde entonces, el control sexual forma parte del control social, esa maquinaria cada vez más sofisticada y cruel.
La tradición ha tachado de enfermos, infecciosos y desviados a los homosexuales. En Europa, no hace mucho, se consumían en campos de exterminio y eran marcados con un triángulo rosa, hoy símbolo universal de la liberación sexual. Actualmente, en las calles de la muy católica América Latina pueden morir apaleados; en la África o en la Asia musulmana son víctimas de latigazos e incluso ejecuciones por ser “corruptos de la tierra”. Y pensar que en Irán se celebró en 1975 un matrimonio civil entre dos hombres…
El miedo a la vergüenza o al castigo empuja a millones de personas, que ni siquiera tienen derecho a la abstinencia, a unirse para toda la vida con una pareja del sexo contrario a la que no pueden desear. Muchos optarán por tratamientos frustrantes, el suicidio, la huida o la doble vida.
Salir del armario es un acto reivindicativo de la libertad propia y ajena, una decisión arriesgada y no siempre recomendable. Y eso que la sexualidad, al igual que la religión, es un asunto privado.

Nazarnin Amirian. Bloguera de Público.

Luego viene Durán i Lleida a decirnos, en pleno siglo XXI, que la homosexualidad se cura con ayuda psiquiátrica. Lo que se cura es lo suyo: decir barbaridades médicas sin ninguna base científica.

miércoles, 23 de junio de 2010

- CRISIS DE VALORES.

Crisis de valores.

EUGENIO S. PALOMARES 23/06/2010

La crisis financiera y económica que padece España ya forma parte de nuestra más cruda realidad. Atrás quedan toda clase de explicaciones que disfrazaban, por decirlo suavemente, la percepción que de esta situación ya teníamos los ciudadanos. El Banco de España lo advertía en el año 2008, mientras el Gobierno miraba para otro lado en un intento de desactivar la alarma que venia sembrando la oposición. Hoy ya no se duda, y ahí están los datos que diariamente se facilitan por todos los medios de comunicación, para hacer ver que los ciudadanos entienden que la gestión de esta crisis no se ha llevado acertadamente y que la mayor responsabilidad, lógicamente, debe recaer sobre el presidente de Gobierno. Tampoco cabe duda de que esta forma de gestionar le ha distanciado de los ciudadanos.

Sin embargo pienso que, a diferencia de la solución de una crisis que va para largo, este distanciamiento puede empezar a acortarse. El reconocimiento de la realidad económica y la adopción de medidas aceptadas por los foros económicos internacionales permiten presumir de su eficacia. En cambio, la posición del Partido Popular, haciendo del miedo su bandera y su nula participación en la adopción de estas medidas, puede hacer que el distanciamiento del Gobierno con los ciudadanos sea cada vez menor. Seguramente será por hacer verdad aquello que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra. Y ya sabe el PP como le fue en su anterior campaña con el miedo.

En todo caso, además de la Crisis con mayúsculas hay otras que, no por no afectar a la economía, no dejan de tener su importancia. Esta semana a poco que se hayan hojeado los medios de comunicación hemos sabido que el alcalde de El Ejido ha salido de prisión y se niega a abandonar el Ayuntamiento.

También que el presidente de la Generalitat valenciana deja que las urnas sean las que determinen su inocencia por el delito de cohecho impropio por el que está imputado. Igualmente hemos conocido que un juez -Urquía- ha sido condenado a dos años de prisión por los delitos de cohecho y prevaricación y algún año más de inhabilitación. Y a otro juez, cuyo nombre y apellidos aparecen en los medios con las letras R.C., le interesa el fiscal una pena de tres años y algo más de prisión. Se le acusa de vejar a su ex pareja y le atribuye, entre otros actos, invitarla a beber su orina como señal de amor, amén de atizarle algún latigazo y dirigirle algunas expresiones miserables que, por esta razón, me niego a seguir reflejando.

Son noticias de hechos que ya se han reflejado en alguna sentencia o están dentro de procedimientos judiciales avanzados con acusaciones e imputaciones ya formalizadas respecto de personas con poder, como son jueces, alcaldes o presidentes de una comunidad. Y en estos casos echo de menos que las instituciones, que representan a la judicatura y a los grupos políticos, salgan y digan públicamente que rechazan sin fisuras estos comportamientos. Esta ausencia de respuestas, a diferencia de otras actuaciones que surgen frente al adversario político o por razones puramente corporativas como se ha visto en la reciente huelga de jueces, no invitan a pensar que este desprestigio, que cada vez alcanza más a la política y a la justicia, pueda cambiar de tendencia en un futuro.

Se impone, pues, que propiciemos entre todos un cambio de tendencia. Es muy importante para el Estado en general y para cada ciudadano en particular recuperar la confianza y el bienestar que disfrutábamos. Medidas económicas ya se están adoptando con esta finalidad a nivel del Estado y de Andalucía. Pero es tan importante o más que el interés por los votos para acceder al gobierno y el corporativismo no se empleen para excusar con el silencio una falta de valores en quienes nos dirigen. En estas crisis se echan en falta algunas medidas.

El Parlamento es el mejor lugar para adoptarlas con unas leyes que pongan freno a estos poderosos que no pierden su poder ni en prisión ni en libertad vigilada.

Articulo publicado en El País de hoy por Eugenio Suárez Palomares prestigioso jurista afincado en Sevilla y asiduo colaborar del citado diario.

- ZP ¿MUERTO?.

ZAPATERO ¿HA MUERTO? POR ELJUEVES.ES


ZP

domingo, 20 de junio de 2010

- SARAMAGO -VATICANO.

vaticano saramago

El Vaticano condena otra vez a Saramago tras su muerte.
Le acusa de "populismo extremista" y le define como "ideólogo antirreligioso".

Ni elogio fúnebre ni nota necrológica neutra. Fiel a su historia, el Vaticano ha dedicado hoy a José Saramago, fallecido el viernes a los 87 años en Lanzarote, un ataque denigratorio, una condena de un tono casi sarcástico, que suena casi a celebración por la muerte de uno de los intelectuales que más lúcidamente ha condenado los abusos cometidos en nombre de la religión y la hipocresía y contradicciones de la Iglesia de Roma.

El artículo dedicado al autor de 'Memorial del convento' por el diario oficial de la Santa Sede, L'Osservatore Romano, se titula La omnipotencia (relativa) del narrador, está firmado por Claudio Toscani y mezcla reflexiones sobre su tarea de intelectual de izquierdas con descalificaciones del tipo "populista extremista".

La pieza subraya la "ideología antirreligiosa" de Saramago, a quien define como "un hombre y un intelectual de ninguna capacidad metafísica, (y que vivió) agarrado hasta el final a su pertinaz fe en el materialismo histórico, alias marxismo". Para añadir: "Colocándose lúcidamente de la parte de la cizaña en el evangélico campo de trigo, (Saramago) se declaraba insomne por las cruzadas, o por la inquisición, olvidando el recuerdo de los 'gulag', de las purgas, de los genocidios, de los 'samizdat' (panfletos de la Rusia soviética) culturales y religiosos".

Por lo que respecta a la religión, continúa la nota, "uncida como estuvo siempre su mente por una desestabilizadora banalización de lo sagrado y por un materialismo libertario que cuanto más avanzaba en los años más se radicalizaba, Saramago no dejó nunca de sostener una simplificación teológica inquietante: si Dios está en el origen de todo, él es la causa de todo efecto y el efecto de toda causa".

La estocada posterior es durísima. "Un populista extremista como él, que se hacía cargo del porqué de los males del mundo, habría debido antes que nada aplicar el problema a todas las estructuras humanas erróneas, desde las histórico-políticas a las socioeconómicas, en vez de saltar al detestado plano metafísico y culpar, de manera demasiado cómoda y carente de cualquier otra consideración, a un Dios en el que nunca creyó debido a su omnipotencia, a su omnisciencia, a su omnipresencia".

El artículo critica de modo especial la novela 'El Evangelio según Jesucristo', con la cual, dice L'Osservatore Romano, el Premio Nobel de Literatura lanzó "un reto a la memoria del cristianismo de la cual no se sabe qué se puede salvar si, entre otras cosas, Cristo es hijo de un padre imperturbable que lo manda al sacrificio, que parece entenderse mejor con Satanás que con los hombres, y que domina el Universo con poder pero sin misericordia".

"Irreverencias aparte", concluye la pieza, "la esterilidad lógica, antes que teológica, de tales asuntos narrativos no produce la buscada deconstrucción ontológica, sino que se retuerce en una parcialidad dialéctica tan evidente como para impedirle alcanzar cualquier objetivo creíble".

Este pensamiento y el de la Inquisición es el mismo.