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sábado, 25 de enero de 2025

- PP, VOX Y JUNTS: NO HAY EXCUSAS.

 

PP, Vox, Junts: no hay excusas.

  • El gobierno de coalición haría bien en meditar mucho su siguiente movimiento. Si no hacen nada con celeridad se corre el riesgo de aumentar el malestar social que siempre castiga más al que gobierna, y que el PP y Junts les responsabilicen de la bajada de la pensión en la nómina de febrero o de la desaparición de las tarifas bonificadas en el transporte

Joan Coscubiela  @jcoscu

 

Alberto Núñez Feijóo y Cuca Gamarra, en el Congreso de los Diputados.Alberto Núñez Feijóo y Cuca Gamarra, en el Congreso de los Diputados. A. Pérez Meca/Europa Press

24 de enero de 2025 22:18 h

Actualizado el 24/01/2025 22:18 h

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Esta semana las derechas patrias -cada uno la suya- han cruzado una frontera muy peligrosa. PP, Vox y Junts le han hecho la pinza al gobierno de coalición con el objetivo de erosionarlo, en el caso del PP y Vox, y para chantajearlo en el caso de Junts. 

La gravedad de su actuación es que el zarandeo al gobierno lo han ejecutado castigando a la ciudadanía. No solo a los pensionistas, también a las personas más vulnerables que eran los principales beneficiarios del Real Decreto Ley 9/2024. 

A las pocas horas de votar en contra, PP y Junts han comenzado la batalla por el relato para eludir sus responsabilidades, derivarlas hacia el gobierno de coalición o para diluirlas en la tramposa equidistancia del “todos son responsables”. 

PP y Junts justifican su voto en contra por la naturaleza “ómnibus” del Decreto Ley. Argumentan que contenía normas muy diversas que no podían votarse al mismo tiempo. Aunque en el debate no concretaron los contenidos con los que discrepan. 

De momento esta excusa, a modo de coartada, se está abriendo paso y gran parte de la opinión publicada, incluida la progresista, la ha hecho suya. Hacen bien las personas progresistas en ser exquisitamente escrupulosas en la defensa de la calidad institucional. Si se quiere evitar la degradación democrática y la desafección que la acompaña, no se puede apoyar todo lo que hagan los gobernantes por los que sentimos simpatías o complicidad. 

Pero mi opinión, soy consciente de que, a contracorriente, es que este no es el caso. No comparto la descalificación del Decreto Ley 9/2024 por su supuesta condición de ómnibus. Voy a intentar explicarme, comenzando por dejar claro que también estoy en contra de esa perversa técnica legislativa. 

Pero no podemos quedarnos en la superficialidad del concepto ómnibus, muy manoseado en la crónica política. Hay que entrar a analizar en detalle su contenido. Y, en mi opinión, los decretos ley que, en circunstancias de prórroga presupuestaria, suelen aprobar todos los gobiernos -estatal o autonómicos- a finales de año están justificados. 

Que se me entienda, no lo defiendo con el zafio argumento de que “ellos hacen lo mismo”. Lo que mantengo es que este tipo de Decretos Leyes tienen su lógica, sea cual sea el gobierno que los apruebe. 

La inmensa mayoría de las normas contenidas en el Decreto Ley contienen prórrogas de medidas sociales, económicas, tributarias o ambientales aprobadas en leyes anteriores para hacer frente a las sucesivas crisis de la Covid, el volcán de la Palma, Ucrania, Gaza, o la Dana de Valencia, y cuya vigencia vencía a finales de año.  

En condiciones normales, la prórroga de estas medidas suele incorporarse a la Ley de Presupuestos Generales del Estado. Pero cuando estos no se aprueban y se prorrogan los anteriores, el gobierno de turno se ve en la obligación de recoger en un solo Decreto Ley estas normas para evitar que decaigan las medidas que se quiere prorrogar. 

Si analizamos en detalle el contenido de los cinco títulos que contiene el Decreto Ley podemos comprobar que siguen esa lógica, la de la prórroga de medidas sociales, económicas, tributarias y ambientales aprobadas en los últimos años. La palabra más utilizada es la de prórroga. 

Con una única excepción, la disposición adicional que acuerda el traspaso y compensación de inmuebles al Partido Nacionalista Vasco que, al parecer, ya se había pactado anteriormente con Rajoy. Por cierto, este es el único argumento que, inicialmente, el PP utilizó para justificar su rechazo al Decreto Ley.

En el caso de Junts no supieron o quisieron explicar -igual hubiera sido peor para ellos- los contenidos de los que discrepan. Lo suyo es más intangible, lo justifican por el supuesto incumplimiento de compromisos anteriores, aunque en el fondo es la respuesta al desaire que dicen sufrir porque Pedro Sánchez no ha aceptado reunirse con Puigdemont. 

La mejor prueba de que el PP y Junts no están muy seguros de su coartada “ómnibus” es que en pocas horas han pasado de no concretar los contenidos del Decreto Ley de los que discrepan a inventarse razones, a cuál más falsa y esperpéntica. Pretenden tapar su irresponsabilidad intoxicando con mentiras a la ciudadanía.

Como era de esperar se ha levantado un clamor social para que se resuelva pronto el desaguisado provocado por la no aprobación del Decreto Ley. Este podría ser un efecto colateral positivo de este entuerto, que la ciudadanía sea consciente de la importancia de las políticas sociales aprobadas por el gobierno de coalición, que no han caído del cielo, de la misma manera que su no prórroga no es fruto de una maldición bíblica. 

Para encontrar una solución, que no termine en un nuevo fiasco, resulta imprescindible que PP y Junts concreten qué contenidos comparten y de cuáles discrepan. El gobierno, al que se le reclama que tome iniciativas, y sobre todo la ciudadanía, tienen derecho a saber si el PP y Junts aceptan o rechazan la prórroga de la suspensión de la liberalización de las inversiones extranjeras directas, acordada para evitar que fondos de inversión extranjeros puedan comprar a precio de saldo empresas estratégicas españolas. 

También sería saludable que el PP y Junts le explicaran a la ciudadanía si están a favor o no de la actualización y aumento para el 2025 de las entregas a cuenta de la liquidación definitiva de recursos a las CCAA y administraciones locales. Y por supuesto, tenemos derecho a saber si PP y Junts están a favor o en contra de la prórroga del impuesto extraordinario a entidades financieras. 

Las personas más vulnerables tienen derecho a saber si el PP y Junts consideran necesaria o no la prórroga de la suspensión de los desahucios y cortes de suministros básicos de personas en situación de vulnerabilidad social. 

Estoy seguro de que a los habitantes de la Palma les gustaría saber por qué el PP que gobierna con Coalición Canaria ha considerado oportuno sacrificar las ayudas extraordinarias para así dar un trompazo al gobierno español. Y lo mismo podemos decir de las personas afectadas por la Dana en el País Valencià. 

Podríamos continuar desgranando el contenido del Decreto Ley para explicar las razones que me llevan a justificar que, en este caso, como en el resto de los supuestos parecidos -sea cual sea el gobierno, insisto- este tipo de decretos leyes de final de año, en los casos de prórroga presupuestaria, están justificados. Lo que no impide que el propio Congreso acuerde -así está previsto legalmente- su tramitación posterior como proyecto de ley, para que cada grupo parlamentario pueda proponer cambios y si no se alcanzan acuerdos votar en contra de aspectos concretos. Eso hubiera sido lo lógico y responsable por parte del PP y Junts, pero han preferido desgastar al gobierno aun a costa de castigar a la ciudadanía.

Se está explicando poco que un Decreto Ley con la misma lógica y contenidos en buena parte idénticos fue aprobado hace un año. El Real Decreto Ley 8/2023 de 27 de diciembre fue convalidado con un solo voto en contra y ocho parlamentarios que no votaron. En aquel caso el PP se abstuvo, un año después han olido sangre política, la que ha provocado su pinza con Junts

Para dar verosimilitud a sus excusas “ómnibus” y evitar el desgaste, el PP y Junts han corrido a proponerse como solución al desaguisado que ellos mismos han provocado. Le han planteado al gobierno que vuelva a presentar un decreto ley que recoja por separado la actualización y mejora de las pensiones y la bonificación del transporte colectivo. Pero no nos dicen nada del resto de contenidos de la norma que, quiero recordar, tienen un fuerte contenido social. 

El gobierno de coalición haría bien en meditar mucho su siguiente movimiento. Si no hacen nada con celeridad se corre el riesgo de aumentar el malestar social que siempre castiga más al que gobierna, y que el PP y Junts les responsabilicen de la bajada de la pensión en la nómina de febrero o de la desaparición de las tarifas bonificadas en el transporte. Pero si presentan nuevos decretos ley solo con estos contenidos corren el riesgo de contribuir al relato de las derechas. Y lo que es más grave dejar colgadas otras medidas sociales, económicas, tributarias y ambientales que es imprescindible prorrogar. 

Quizás el siguiente movimiento del gobierno de coalición deba ser exigir al PP y Junts que concreten cuáles son los contenidos con los que están de acuerdo y de cuáles discrepan. En esta dirección los medios de comunicación pueden ayudar, exigiéndoles trasparencia, lo que siempre es una buena aportación a la calidad de la democracia. La transparencia es mucho mejor que la falsa equidistancia de  “rifirrafe entre partidos” o “los partidos dejan sin revalorización a los pensionistas”. Con estos titulares y otros parecidos se está premiando a los actores políticos más irresponsables y alimentando la desafección democrática. 

lunes, 14 de octubre de 2013

- TESORO.

Ese mar está infestado de piratas, que tienen su santuario en la caverna del Gobierno.

Está amaneciendo. Es la hora de los pájaros. A los colegios e institutos llegan en bandadas niños y chavales cargados con sus mochilas. Ellos no lo saben, pero todos se dirigen a la isla del tesoro. Puede que ignoren dónde está ese mar y en qué consiste la travesía y qué clase de cofre repleto de monedas de oro les espera realmente. El patio del colegio se transforma, de repente, en un ruidoso embarcadero. Desde ese muelle lleno de mochilas cada alumno abordará su aula respectiva, que, si bien no lo parece, se trata de una nave lista para zarpar cada mañana. En el aula hay una pizarra encerada donde el profesor, que es el timonel de esta aventura, trazará todos los días el mapa de esa isla de la fortuna. Ciencias, matemáticas, historia, lengua, geografía: cada asignatura tiene un rumbo distinto y cada rumbo un enigma que habrá que descifrar. La travesía va a ser larga, azarosa, llena de escollos. Muchos de estos niños y chavales tripulantes nunca avistarán las palmeras, unos por escasez de medios, otros por falta de esfuerzo o mala suerte, pero nadie les puede negar el derecho a arribar felizmente a la isla que señalaron los mapas como final de la travesía. Ese mar está infestado de piratas, que tienen su santuario en la caverna del Gobierno. Todas las medidas que un Gobierno adopte contra el derecho de los estudiantes a realizar sus sueños, recortes en la educación, privilegios de clase, fanatismo religioso, serán equivalentes a las acciones brutales de aquellos corsarios que asaltaban las rutas de los navegantes intrépidos, los expoliaban y luego los arrojaban al mar. De aquellos pequeños expedicionarios que embarcaron hacia la isla del tesoro solo los más afortunados llegarán a buen término. Algunos soñarán con cambiar el mundo, otros se conformarán con llevar una vida a ras de la existencia. Cuando recién desembarcados pregunten dónde se halla el cofre del tesoro, el timonel les dirá: estaba ya en la mochila que cargabais al llegar por primera vez al colegio. El tesoro es todo lo que habéis aprendido, los libros que habéis leído, la cultura que hayáis adquirido. Ese tesoro, que lleváis con vosotros, no será detectado por ningún escáner, cruzará libremente todas las aduanas y fronteras, y tampoco ningún pirata os lo podrá nunca arrebatar.

Manuel Vicent

martes, 23 de abril de 2013

- ¿SABEN SUMAR EN EL GOBIERNO?

¿Se acuerdan ustedes de cuando nadie discutía que dos más dos eran cuatro? Una antigualla, aquello. Ahora es distinto. El Gobierno de Rajoy, por poner un verbigracia, hace unos presupuestos basados en que el PIB se va a contraer este año un 0,5%, y ya en abril el ministro de Economía –repito, el ministro de Economía- dice que él calcula que la cosa se nos va a poner en 1,5%, tres veces más. Que si la prevista ya era tremenda para iniciar la recuperación, la de Luis de Guindos es para tirarse, piso más, piso menos, desde lo alto de la torre de Norman Foster. ¿Estaba previsto que este Gobierno del PP, que tantas soluciones económicas traía antes de noviembre de 2010, redujera el déficit como no supo hacerlo el inútil de Zapatero, mantra repetido una y mil veces? Déjenme recordarles el griterío que montó el PP porque el déficit de Zapatero en los niveles que controla el Gobierno central fue del 5,2% en 2011. En 2012, tras los durísimos recortes y las numerosas subidas de impuestos de Rajoy, ha sido del 5,2% en el mismo ámbito, Gobierno central y Seguridad Social. Las autonomías, la mayoría en manos del PP, dieron otras desviaciones. ¿Verdad que les gusta?

Y esta derecha que ha acabado con el Estado que había hasta anteayer, se permite acusar de golpistas a quienes van a ejercer su derecho democrático de manifestarse ante el Congreso. ¿Les extraña el descaro?

Por: José María Izquierdo

domingo, 20 de mayo de 2012

- DOS VARAS DE MEDIR

Ya sé que no es políticamente correcto decirlo en voz alta pero están maltratando a Andalucía. Ya sé que en medio de la tormenta financiera que se abate sobre nuestro país, es mejor salvar el acuerdo por el que se han aprobado los planes de las comunidades autónomas y esperar tiempos mejores, pero la verdad no puede resentirse hasta el extremo de presentar como justa, la injusticia y como colaboración el resultado de la amenaza.

En primer lugar, ha sido el Gobierno y solo el Gobierno quien se ha empeñado en desprestigiar la labor de las comunidades autónomas y la que ha desplazado el déficit del Gobierno central hacia la periferia. Ha sido una tremenda irresponsabilidad porque el deterioro de la solvencia de cualquier comunidad, recaía como un boomerang contra la marca España. Pero ha exigido el recorte autonómico, más allá de lo razonable, como una forma de forzar la disminución del gasto en los servicios públicos esenciales, salud y educación, a los que no aman en absoluto.

En segundo lugar, el Gobierno central ha jugado contra la marca Andalucía especialmente desde que perdieron las elecciones del pasado 25-M. El ministro Montoro, que el jueves se invistió de la autoridad de un juez y de un censor de cuentas, dedicó buena parte de su actividad en los meses pasados a desprestigiar las finanzas andaluzas, a hablar de facturas ocultas y de balances poco transparentes. Ni siquiera pidió perdón por sus afirmaciones cuando se demostró de forma fehaciente que Andalucía debía a los proveedores menos de la mitad que Valencia y casi igual que Murcia con una población de 400.000 habitantes. Atacar las finanzas andaluzas ha sido un deporte entre los altos cargos del PP, jaleados por las peticiones de intervención de la derecha mediática.

Pero el castigo a Andalucía no ha cesado ni por un momento y el antiandalucismo se ha convertido en leitmotiv de la política estatal. Se ha establecido así una doble vara de medir en las decisiones económicas que los gobernantes andaluces deberían de explicar con claridad. En la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera donde se aprobaron los planes de ajuste de las comunidades se pudo comprobar la falta de ecuanimidad y de criterios. El tribunal ante el que Andalucía presentaría sus cuentas era inquietante. El juez supremo que marcaría el destino de Andalucía, el señor Montoro, el mismo que nos mandaba al infierno de la intervención sin mirar ni siquiera los balances. Mientras que las cuentas de Murcia, Castilla-La Mancha o Valencia, que duplican el déficit andaluz, fueron aprobadas literalmente “con nota”, amagaron con dejar en suspenso las cuentas de Andalucía. Mientras que a otras comunidades se les aceptaban recortes contabilizados a la manera de las cuentas del Gran Capitán a Andalucía se les exigía justificar hasta el último euro.

Sin querer provocar ninguna confrontación territorial con Cataluña, cuyo conseller tuvo diez veces más visión de estado que el propio ministro Montoro, a esta comunidad se le aceptó recuperar la inversión prevista en su Estatuto de Autonomía, mientras que a Andalucía no se le permitió hacer exactamente lo mismo: a saber, que el Estado debe abonar 408 millones de euros para cumplir lo que establece el Estatuto de Autonomía de Andalucía ni mucho menos computar como parte del ajuste andaluz los 1.500 millones que el Estado debe de años anteriores.

No sé hasta qué punto la discreción o el miedo son el mejor acompañante para Andalucía en esta tormentosa travesía. Los sacrificios que se les van a exigir a los andaluces, especialmente a los funcionarios, no van a ser fáciles de entender si no se explica el contexto político que nos acompaña o que nos amenaza. No solo hay que salvar los servicios públicos de envites privatizadores y de su deterioro, también hay que proteger a los profesionales que los hacen posibles. Por ellos hay que apurar al límite las posibilidades de negociación, aplacar la dureza de los recortes, valorar su trabajo y su tiempo. Y, sobre todo, contar la verdad.

CONCHA CABALLERO 18 MAY 2012

miércoles, 27 de octubre de 2010

- POLÍTICAS DE GOBIERNO.

Políticas de Gobierno.

EUGENIO S. PALOMARES 27/10/2010. El Pais

No deja de llamar la atención que, ante el cambio de Gobierno de Rodríguez Zapatero, las lecturas políticas de unos y otros estén, en principio, alejadas de la realidad y de las preocupaciones de los ciudadanos. Al Gobierno, lo que más parece importarle es recuperar la iniciativa y el terreno en las encuestas. Al PP le preocupa lo contrario, esto es que el Gobierno siga débil y lejos en la intención de voto. Creo que los ciudadanos normales -normales somos todos, me refiero a los que no están especialmente posicionados en uno u otro bando ideológico-, tienen una actitud bien distinta. Al común de los mortales -ahí sí que nos incluimos todos-, lo que le interesa es que el Gobierno sea bueno, tenga peso político y resuelva los problemas. Si eso le hace avanzar en las encuestas, mejor, pero no debería ser lo principal. Lo importante es que progrese en la lucha contra el paro, en el fin del terrorismo, en la prestación de los servicios públicos, etcétera. Sin embargo, poco de esto hemos oído en las valoraciones de los socialistas. Menos, por no decir nada, en las realizadas, con micro abierto o cerrado, por algunos dirigentes del PP. Y es que, por increíble que parezca, al PP solo le interesa que el PSOE no recorte diferencias, que la economía no se mueva de donde está.

Y en esto el PP tiene o puede tener un problema, pues cuando uno confía sus expectativas electorales a lo que hagan otros, malo. Y si uno, además, necesita que factores externos incontrolables, por ejemplo la marcha de la economía mundial, se alineen en su favor, es más peligroso, ya que, como suele decirse, "lo que Dios te dio, Dios te lo quitó". De ahí que, si el PP sube en las encuestas no por méritos propios sino por deméritos y circunstancias ajenas, puede pasar que, si la economía mejora de aquí al 2012 y el Gobierno avanza en soluciones, también cambien las expectativas electorales.

No soy de recomendaciones, pero en la situación que estamos aconsejaría que unos y otros se dediquen a hacer bien su trabajo, que es lo que los ciudadanos esperan de un Ejecutivo y de una oposición que aspira a gobernar. El día de las elecciones llegará y los electores valorarán a unos y otros cabalmente, como se ha hecho siempre. Y si no, que lo pregunten a Rajoy. Los ciudadanos elegirán como representantes a aquellos en los que vean mejor representados sus intereses y no se fijarán en las encuestas de hoy.

Ahora hay un estado de ánimo y casi un clamor de crítica hacia los gobernantes socialistas por la crisis y por la forma de actuar. La oposición se aprovecha y se crece. Sin embargo, nada hace. Y a quien pretende hacer, como ha sido Ruiz Gallardón en la convención del PP de este fin de semana en Madrid pidiendo "propuestas, además de la crítica al Gobierno socialista", le manda a callar Rajoy.

Mientras, en Linares, Javier Arenas, en la misma línea, dice que el PP está en el mejor momento de su historia. Vuelve a referirse a las encuestas y no a su trabajo en la oposición, pues nada ha hecho distinto desde que perdió sus primeras elecciones a esta Comunidad.

Los famosos 13 de puntos de ventaja de los se vanagloriaba Rajoy en este mismo congreso (olvida la cantidad de suspensos que él mismo lleva acumulados en esos mismos sondeos) no dicen nada a la mayoría de la gente, aunque imagino que animarán a los incondicionales pensando que tienen tomado el santo por la peana. No obstante, hay otros muchos votos de ciudadanos que quieren saber sus propuestas de Gobierno, como exige Gallardón, a quien le ordenan callar.

Tal vez, cuando se conozcan los resultados de las elecciones, echen de menos su falta de autocrítica y ceses en Valencia o en Valladolid, por ejemplo, y de más su falta de discurso para gobernar. Con esta forma de hacer política es normal que, si el PSOE ha hecho autocrítica, vuelva a extenderse la ilusión entres sus militantes y simpatizantes. Solo falta que conecte con los intereses de los ciudadanos para recuperar una confianza que el PP quiere que le llegue como a los niños los juguetes, por la chimenea.

¡Qué razón lleva Eugenio! Muchos políticos de hoy piensan más en las elecciones y cómo ganarlas, aunque sea a costa de otros y de sus ideales, que cómo ayudar a salir de esta maldita crisis. Faltan dos años para las elecciones generales y el PP lleva 4 haciendo campaña y el Psoe comienza su campaña ahora con los nuevos cambios de gobierno (personas, que no de ideas).

Muchas veces la gente no votan por desidia y por falta de partidos que los puedan representar (el PP se ultraderechiza, el Psoe se centra abandonando sus ideas de izquierdas y el PC ya no es lo que era). Yo seguiré votando, porque es mi deber y mi derecho, a algún partido que pueda ser un referente para mis ideas.

martes, 7 de abril de 2009

- REMODELACIÓN EN EL GOBIERNO.

Zapatero se ha reunido en el palacio de la Zarzuela con el Rey para comunicarle los movimientos. Además, tal y como se anunció el domingo, el nuevo Gobierno contará con una vicepresidencia más que será para Manuel Chaves, que será vicepresidente de Cooperación Territorial. María Teresa Fernández de la Vega sigue pero se produce el relevo del vicepresidente Económico, Pedro Solbes, por Elena Salgado, hasta ahora ministra de Administraciones Públicas.

El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, también se incorpora a Fomento en sustitución de Magdalena Álvarez.. Por su parte, Ángel Gabilondo será el nuevo ministro de Educación, en sustitución de Mercedes Cabrera. Trinidad Jiménez sustituye a Bernat Soria e incorporará a su carterla Políticas Sociales, hasta ahora dependientes de Trabajo. Ángeles González-Sinde, ocupará la cartera de Cultura, hasta ahora en manos de César Antonio Molina. Dejan por tanto el Gobierno Magdalena Álvarez, César Antonio Molina, Pedro Solbes, Bernat Soria y Mercedes Cabrera.

Según ha explicado Zapatero en rueda de prensa, el Ministerio de Educación integrará la Secretaría de Estado de Universidades, mientras que el Consejo Superior de Deportes pasa a depender directamente del presidente del Gobierno.

Esperemos que con estos cambios el gobierno de Zapatero tome de nuevo el mando de la nave que parecía que estaba instalada en aguas tranquilas cuando en realidad las aguas estaban y están demasiado revueltas por la crisis económica que tenemos instalada encima.

En Andalucía, nuestra tierra, hay cambio en la presidencia de la Junta y Chaves, después de 19 años al mando de la misma, es sustituido por José Antonio Griñán.

El PP (Arenas) pensará que sin Chaves la cosa está más fácil de ganar las elecciones, pero el problema no es Chaves, ni Griñán, el problema es Arenas, el perdedor, que ha demostrado a lo largo de estos años que no sirve ni servirá para estar en el gobierno andaluz y su partido debe pensar en cambiarlo por otro, pues de lo contrario seguirá sin ganar aunque el Psoe lo haga muy m
al.