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martes, 28 de mayo de 2024

- ME ENCANTA LA FRUTA.

 QUÉ VEN MIS OJOS.

Le encanta la fruta y sobre todo la manzana podrida del frutero.

Benjamín Prado 27 de mayo de 2024 @pradobenjamin

Dice el PP que en su acto del fin de semana en la Puerta de Alcalá había sesenta mil personas, pero había veinte mil y, además, no importa: tanto una cifra como la otra degradaron la presunta fiesta multitudinaria a la categoría de “romería”, que es como la definieron sus propios socios de la ultraderecha.

Dice después el PP en ese mismo escenario que los fondos europeos llegaron a España gracias a su partido, cuando en realidad la formación trató de bloquearlos por tierra, mar y aire, fue a Bruselas a poner palos en las ruedas y a asegurar que el Gobierno los derrocharía. Se quedaron con las ganas, mirando el pastel y con la cuchara en la mano, y puede que ese sea el motivo —o eso o el simple y puro cinismo— de que ahora estén un poco confusos o tratando de soplar y sorber al mismo tiempo, ya que, por un lado, su candidata, Dolors Montserrat, se quiere poner esa medalla y a continuación sale su jefe, Núñez Feijóo y dice que ese dinero “sólo sirve para endeudar a los ciudadanos.” ¿Querría decir eso o lo contrario, lo mismo que el otro día cuando le espetó, que él es mucho de espetar, al presidente Sánchez, en el Congreso, que debía cesar fulminantemente al ministro de Exteriores “por poner los intereses de España por encima de los del PSOE”? Qué difícil es entender a este hombre.

Dice también el PP que su partido “lucha muy fuerte contra la corrupción” y que siempre lo ha hecho, y entonces suenan entre las notas del himno nacional las listas de sus casos delictivos: Gürtel, Púnica, Noos, Arena, Emarsa, Pokemon, Lezo, Baltar, Fitur, Arena, Campeón, Bankia, Lino, CAM, Barcenas, Guateque, Naseiro, Faycán, Tótem, Sóller, Troya, Fitur… y lo dejo aquí, que son más de cien y se comen el artículo.

Pues qué malo es Sánchez y qué fáciles de camelar son la práctica totalidad de los grupos parlamentarios, tanto de izquierdas como conservadores, que lo han sentado en los bancos azules y que, salvo la extrema derecha, no quieren saber nada con este PP de hoy.

Lee en el atril la presidenta de la Comunidad de Madrid su apoyo a Milei y a Netanyahu, un neofascista y un genocida contra el que acaba de pedir una orden de detención por crímenes contra la humanidad ni más ni menos que el fiscal de la Corte Penal Internacional, y da lecciones políticas y morales al tiempo que le gritan 7.291, 7.291, 7.291… esa cifra de víctimas del coronavirus que, según ella, “se iban a morir igual” en las residencias de las que era responsable y donde se les encerró sin asistencia médica; esa cifra que sus subordinados acallan en la Asamblea, para ordenarle a un compareciente “que no hable del pasado.” Y también repite, claro, es uno de los platos fuertes de su menú, que le encanta la fruta. Del novio, ni una palabra; ni del piso donde vive o ha vivido con él; ni del resto de la familia. Sólo fruta.

Y dice con otras palabras el PP, en su mitin, lo que dijo poco antes su media naranja de Vox: “hay que echar al presidente de La Moncloa a patadas y gorrazos”, que en la versión de Núñez Feijóo es pedir la disolución de las Cámaras y la convocatoria de otras elecciones, a ver si esta vez cuela. La razón, según él, es “que Sánchez ha engañado a todo el mundo.” Pues qué malo es Sánchez y qué fáciles de camelar son la práctica totalidad de los grupos parlamentarios, tanto de izquierdas como conservadores, que lo han sentado en los bancos azules y que, salvo la extrema derecha, no quieren saber nada con este PP de hoy. Tanto hablar de fruta y no se han dado cuenta aún de quién es la manzana podrida del frutero. 

 

miércoles, 15 de mayo de 2024

- GENOVALANDIA.

Genovalandia, la tierra mágica en la que vive el Partido Popular.

  • El Senado es la Genovalandia del PP, el lugar paradísiaco en que la realidad, por ejemplo las elecciones catalanas, no perturba los sueños del partido. Con este nivel, no es raro que Feijóo crea que el procés no está muerto.

Iñigo Sáenz de Ugarte

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Fernando Alvarado / EFE 14 mayo 2024

Lo bueno que tiene controlar una Cámara legislativa es que puedes ignorar todo lo que pase en el mundo real. Entras en el edificio, saludas a los policías y ya estás en un universo alternativo donde tú impones las reglas. Si acaso, estás limitado por las leyes de la termodinámica. Más allá de eso, el Partido Popular puede convertir al Senado en su parque de atracciones particular. Lo podríamos llamar Genovalandia. En el exterior, ocurren cosas extrañas y desagradables, como por ejemplo las elecciones catalanas, pero dentro puedes fingir que no existen. Puedes hasta pretender que tu propio partido no dijo en esa campaña lo que dijo.

Después de estirar los plazos hasta el límite, el Senado rechazó el martes con la mayoría absoluta del PP la proposición de ley de amnistía, que ahora volverá al Congreso para su aprobación definitiva. Es lo que marca la Constitución y lo que ocurre en algunas ocasiones. Por ahí, todo normal. El PP decidió rendirse a la evidencia y anunció que renuncia a plantear un conflicto institucional entre ambas Cámaras. Como es constitucionalista para lo que le interesa, había amagado con dar un puñetazo en la mesa ignorando que el Senado no puede imponer su decisión al Congreso. Los letrados de la Cámara Alta, elegidos por el PP, le habían dicho que eso no era posible.

Existía la duda razonable sobre los argumentos del PP en el Senado dos días después de las elecciones de Catalunya. La campaña del PP había pasado por encima del tema de la amnistía al saber que por ahí poco iba a rascar. Por muchas encuestas de garrafón que publicaron algunos medios, el resultado demostró que la base social del PSC no estaba en contra de la medida, y si no le gustaba, tampoco cambiaría el sentido de su voto.

El anuncio del funeral de cuerpo presente del procés –una interpretación muy extendida– ha confirmado que la estrategia de Pedro Sánchez y Salvador Illa ha funcionado. Al restar virulencia a la confrontación política con los indultos y la amnistía, el desafío independentista perdió buena parte del oxígeno que le había ayudado a crecer. Sería una interpretación muy miope afirmar que el anuncio de la ley de amnistía fue suficiente para acabar con el procés, pero es innegable que ha sido uno de los factores relevantes en los acontecimientos ocurridos en Catalunya el último año.

Al final, en Genovalandia decidieron no complicarse la vida. Los senadores del PP que intervinieron se limitaron a interpretar los grandes éxitos. “La factura la pagarán todos los españoles”. “La ruptura del Estado de derecho”. “Una operación mercantil entre políticos para comprar votos”. La misma murga de siempre. No es realista ir al Senado y esperar encontrar material original. Todo es producto reciclado.

La única novedad fue negar toda influencia de la amnistía en el desenlace de las elecciones del domingo. “No estamos en Venezuela ni en Rusia. En Cataluña no se ha votado la amnistía”, dijo Antonio Silván, que seguro que sabe por qué han votado todos y cada uno de los catalanes. Si alguien cree que la relación entre las dos frases es un tanto difusa, no hay que tomárselo a mal. Con frases como esta, ya sales triunfador en Genovalandia. Es el Senado y no se puede aspirar a más.

Antes de ponerse muy duro con los senadores en general, no hay que perder de vista el mensaje que Alberto Núñez Feijóo ofreció al Comité Ejecutivo Nacional. Qué puedes esperar de los hijos si el padre empieza a divagar y confirma que prefiere no enterarse de nada. El líder del PP ha adoptado la línea de los columnistas más adictos a Lucy in the Sky with Diamonds, y no la de su candidato en Catalunya y de otros que se unieron a la interpretación de que el procés ha quedado muerto con el hundimiento de Esquerra y la CUP y el aumento ínfimo de los votos de Junts.

Fue un poco como decir que ETA existe. “El procés no ha muerto porque el sanchismo lo necesita vivo para subsistir en la Moncloa”, dijo Feijóo. Que se lo digan a los tres partidos independentistas que están preguntándose ahora por dónde vino el tren que les pasó por encima.

Diego Radamés / Europa Press


miércoles, 28 de octubre de 2015

- ESTAS SON LAS COSAS DEL PP.

El PP, Aznar, Esperanza, las mentiras y los muertos.

Solo una mente retorcida puede seguir defendiendo la guerra de Irak y afirmar, como ha hecho de nuevo Aznar, que "España salió ganando".
Cuando Esperanza Aguirre dice que "no estuvimos en Irak" está faltando al respeto a las tropas españolas que se jugaron la vida en Nayaf o Diwaniya, a los militares españoles muertos en territorio iraquí y a todos los ciudadanos españoles.
En este mundo que da rienda suelta a los delirios de tantos dementes, nos encontramos con declaraciones como las de Esperanza Aguirre este lunes, afirmando que España no estuvo en la guerra de Irak o como las de Aznar, que erre que erre, vuelve a decir que España  “salió ganando” al apoyar la guerra de Irak.
Desconocemos si Aznar lo dice por el atentado del 11M en Madrid en 2004, por la muerte a tiros de varios militares españoles en territorio iraquí o por la batalla 4 de abril de 2004 en Nayaf, cuando las tropas españolas aguantaron durante horas el asedio de su cuartel general, recibiendo ataques de granadas y mortero.
O quizá Aznar lo diga por las contrapartidas adquiridas a cambio de la participación española en la invasión y ocupación de Irak, que son... ninguna. Nuestro país se convirtió en posible objetivo de ataques por haber participado en una operación militar que abrió las puertas del infierno en Oriente Próximo y a cambio, hablando en los terribles términos de la realpolitik, no obtuvo ni más poder o influencia en el escenario global.
España tampoco fue elegida como sede de alguna empresa o instituto internacional que pudieran crear puestos de trabajo -contrapartida que se barajaba por aquella época-, ni logró una pequeña concesión para la explotación de petróleo en Irak, ni siquiera obtuvo la presidencia rotativa de algún organismo internacional simbólico. Nada.
Solo logró colocarse en el centro de la diana como país corresponsable del horror que allí instalaron los impulsores de la guerra, que perdura hasta día de hoy con consecuencias devastadoras para toda la zona y para la propia Europa.
Defender la guerra de Irak a día de hoy es propio de una mente retorcida. Pensar que España gana por participar en una operación que supuso millones de muertos y heridos -incluido el periodista José Couso-, cárceles secretas, torturas, arrestos arbitrarios y humillaciones diarias a los iraquíes, es negar una tozuda realidad que nos muestra día a día la política internacional: que todo tiene consecuencias. Y algunas de esas consecuencias traspasan ya las fronteras de Oriente Próximo y llegan a Europa.
En cuanto a lo de Esperanza... Ay. Esperanza. No estuvimos en la guerra de Irak, dices. Me pregunto qué pensarán al oirte las viudas de los militares españoles asesinados en territorio iraquí, los militares que aguantaron el asedio de Nayaf, los que participaron en la misión en Diwaniya o los que presenciaron, día a día, cómo aquél país estaba descomponiéndose de forma alarmante.
No estuvimos en la guerra de Irak, dices. Por eso el grupo más numeroso de periodistas en Bagdad en 2003 éramos precisamente los españoles, algo que jamás habría ocurrido si nuestro país no hubiera participado directamente en esa operación militar.
¿No estuvieron en Irak los siete agentes del CNI muertos en una emboscada en una carretera iraquí, Alberto Martínez, Carlos Baró, José Merino Olivera, José Carlos Rodríguez Pérez, José Lucas Egea, Alfonso Vega Calvo y Luis Ignacio Zanón Tarazona?
¿No lo estuvo el comandante de la Guardia Civil Gonzalo Pérez García, herido de un disparo en la cabeza en Irak durante una operación conjunta de la brigada Plus Ultra y la policía iraquí en Hamsa, y muerto 13 días después?
¿Tampoco estuvo en Irak el sargento primero del Ejército del Aire José Antonio Bernal Gómez, muerto por un tiro en Bagdad, ni el capitán de navío Manuel Martín-Oar, muerto en el atentado contra la sede de la ONU en Bagdad en 2003?
España sí estuvo en Irak, contribuimos a una invasión ilegal que militarizó el país, que introdujo una enorme cantidad de armas y que impuso un reparto del poder por cuotas sectarias, fomentando la división y la fragmentación del país. Estuvimos, a pesar de que no había armas de destrucción masiva, como nos había asegurado Aznar.
Son demasiados años de mentiras e insultos a la inteligencia de la gente. Si este fuera un país sano, las preguntas del día serían:
¿Va a solicitar el PP la dimisión de Esperanza Aguirre y de José María Aznar, por engaños insistentes y a sabiendas? y ¿Cómo es capaz de mantener en sus filas a dos personajes que mienten a la ciudadanía sobre cuestiones de enorme importancia?
Podemos esperar sentados a lo que el PP tenga que decir al respecto. Más impunidad y silencio. Todo vale, aunque con ello se pisotee la memoria de los muertos.

jueves, 17 de septiembre de 2015

- EL JUEZ AGRADECIDO AL PP.

El juez agradecido.

El magistrado de la Audiencia Nacional Enrique López ha perpetrado un escrito en el que tiene “el honor de informar” que no piensa abstenerse como miembro del tribunal que juzgará el caso Gürtel pese a estar recusado por cuatro acusaciones populares y cuestionado además por la Fiscalía Anticorrupción. Sobre el rigor formal del juez López baste decir que el escrito original de 18 folios contenía, aparte de múltiples ironías y displicencias, más de cincuenta erratas y faltas de ortografía (“vallamos por partes”, anunciaba en la página 5). Adjudicado el despropósito un día después a “un error informático” (como hizo Ana Rosa Quintana con aquel famoso plagio), vayamos entonces al fondo del asunto. 
- Admite López su parentesco con Miguel Hernán Manovel García, quien fuera directivo y mano derecha del empresario José Luis Ulibarri, imputado en el caso Gürtel. Le hace hasta gracia a López este motivo para dudar de su imparcialidad. Manovel está “felizmente casado con mi única hermana, lo cual lo convierte en mi cuñado”, escribe el juez. Y él mismo decide que ese parentesco “no genera ningún tipo de perjuicio, inclinación personal o predisposición hacia lo que es el objeto del presente proceso” por la sencilla razón de que Ulibarri está imputado en la pieza principal de la Gürtel, pero no en la que López se dispone a juzgar en calidad además de ponente. “Más allá de la persona de mi cuñado”, sostiene López que no tiene “relación alguna” con el empresario. ¿Dudas sobre la imparcialidad del juez? ¡Por favor! 
- Admite López su relación con FAES, fundación financiada por el Partido Popular, que es parte de la causa que se juzga como presunto “partícipe a título lucrativo”. Reconoce haber cobrado de FAES desde el año 2003 “11.102.26 euros netos”, y aprovecha López para insinuar que si tuviera un precio, sería más alto. “Las cuantías recibidas mal pueden generar interés alguno en este Magistrado”, escribe. ¿Dudas sobre la imparcialidad por 11.000 euros? ¡Por favor, usted no sabe con quién está hablando! 
- Admite López “naturales sentimientos de agradecimiento” hacia el Gobierno y hacia el PP por haber sido nombrado vocal del Consejo General del Poder Judicial y más tarde magistrado del Tribunal Constitucional (del que dimitió tras ser detenido conduciendo su moto borracho y sin casco). Recuerda López la obviedad de que su designación fue cosa del Senado y tuvo el apoyo de PP y PSOE, aunque olvida que la renovación del TC estuvo bloqueada durante años precisamente porque el PP se empeñó en proponer a López pese a que no contaba con los años suficientes en la carrera judicial para acceder al cargo. En cualquier caso López sostiene que ser “agradecido” con el PP no le afecta a la hora de juzgarlo como presunto responsable civil en el caso Gürtel. ¿Dudas sobre su imparcialidad? ¡Bobadas! 
- Admite López que algunos de los acusados en la causade la que será ponente si la Audiencia Nacional no le obliga a apartarse votaron precisamente esos nombramientos por los que está tan agradecido. De hecho va tan sobrado López quereprocha a la Fiscalía haberse olvidado de que también Ana Mato participó en el consejo de ministros que le aupó al TC. López presentó su escrito horas después de que infoLibre publicara ese dato sobre la exministra, imputada en la Gürtelcomo presunta partícipe a título lucrativo. Para que a nadie se le escape, López escribe en negrita: “que los acusados en este procedimiento y los partícipes a título lucrativo (Partido Popular y Ana Mato) puedan resultar condenados o absueltos me es absolutamente indiferente”. ¿Dudas sobre la imparcialidad? ¡Lo juro sobre el casco de la moto! 
El sarcasmo que exhibe Enrique López, y que sólo abandona al final de su escrito para declararse víctima de “mofas e injurias”, no debe desviar la atención sobre la absoluta gravedad del asunto. El verdadero sarcasmo consiste en que cuatro acusaciones y la fiscalía tengan muy serias dudas sobre la imparcialidad del juez mientras Ricardo Galeote, uno de los 42 acusados que se sentarán en el banquillo, proclama en otro escrito la “imparcialidad” tanto de López como de la otra jueza recusada, Concepción Espejel (‘Concha’ para María Dolores de Cospedal ). El mundo al revés. 
El artículo 24.2 de la Constitución establece el derecho a un juez imparcial como una garantía fundamental. La jurisprudencia del propio Tribunal Constitucional determina la necesidad de una exquisita apariencia de imparcialidad para que un proceso judicial se celebre con todas las garantías. El problema una vez más no está en las leyes sino en su aplicación. El Gobierno y el PP llevan dos semanas justificando su reforma urgente del TC en la repentina necesidad de parecernos a lo que se hace en Alemania y Austria. ¿Alguien puede imaginar que en Alemania o Austria el mayor caso de corrupción que afecte al partido en el poder pueda ser juzgado por un magistrado tan “agradecido” con el partido en el poder? Sería tanto como pensar que en EEUU aún puede llegar al Supremo un juez capaz de comparar el matrimonio homosexual con "la unión entre un hombre y un animal"
















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domingo, 6 de septiembre de 2015

- LA XENOFOBIA DEL PP.

De la foto de Aylan ahogado a la de Albiol.

Pasar de la foto de Aylan ahogado en la orilla de la playa a la de Xavier García Albiol en la página siguiente produce estos días una punzada de dolor en el estómago a algunos.
¿Es oportuno mantener en primer plano al ex alcalde de Badalona, tan identificado con el racismo por quienes le adoran y por quienes le desprecian? En Génova están eufóricos. Los sondeos internos confirman lo que vienen anunciando todas las encuestas publicadas: que están en la senda de una firme recuperación de sus votantes.
Las armas de Rajoy: a más lío en Catalunya mejor para el PP en las generales, la mejora de la economía y ¡qué vienen los inmigrantes a quitarnos trabajo! Por eso sigue sirviendo Albiol.
¿Podría ser la crisis migratoria la china en el zapato electoral de Rajoy? Méritos tiene este Gobierno para ello. Al descarado hecho de que la candidatura a la presidencia de la Generalitat la encabece un señor que ha realizado su carrera gracias a sus políticas y opiniones xenófobas, se añade la miserable actitud del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, con respecto a la cuota de reparto de los inmigrantes. Acoger a dos mil personas de la crisis migratoria y humanitaria más grave en Europa desde la II Guerra Mundial, es mucho para España, que tiene una elevada tasa de paro, argumentó Fernández Díaz. (Unos parados a los que, por cierto, su Gobierno va dejando cada día sin ninguna cobertura).
Puede que influya el que Angela Merkel haya pillado con el pie cambiado a Rajoy. La primera ministra alemana ha puesto en un aprieto al español y a su Gobierno al transformarse de demonio anti-inmigrantes -aquellas lágrimas de la niña palestina- a ángel y madre acogedora de los refugiados que huyen de las guerras. Merkel se aferra a esa distinción falaz, pero legal. A los refugiados políticos les ampara la legalidad internacional. Los económicos son de segunda categoría, inmigrantes parias del mundo. Para los gobiernos, las razones históricas de la pobreza de sus países de origen no son asunto.
Pero recojamos el hilo. La señora Merkel puso tan en evidencia a su amigo Mariano en esa jornada de trote corto por las sendas alemanas, que el presidente español se vio obligado a admitir, no sin cierta resistencia mohína, que se pueden revisar las cifras de acogida de España. Luego llegó el detalle del ultraderechista primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que en su brutal discurso a la Unión Europea, espetó que solo España y Hungría estaban cumpliendo el papel de tapar agujeros en la frontera como era debido. Que comparación tan real, pero qué tristeza.  
Será el cambio de la actitud de Merkel y la vergonzante mención -para los españoles- de Viktor Orbán los que lleven a Rajoy a matizar sus posiciones con respecto a esta crisis humanitaria. Mucho más que la solidaridad de los españoles que le ha desbordado; de los movimientos ciudadanos, de nuevo muy por delante de los políticos. Los alcaldes de las iniciativas populares abren sus puertas y los presidentes autonómicos dan un paso al frente para acoger refugiados, aunque cualquier analista demoscópico y político sabe que la política internacional no influye electoralmente. O qué un exceso de apertura de mano en acoger a refugiados será utilizado por Rajoy como tercer arma electoral. La derecha siempre se sirve del inmigrante que nos roba el trabajo. ¿Chirría igual en las conciencias de los votantes la foto del niño Aylan ahogado en la playa con el rostro de Albiol como líder del renovado PP? Seguramente no, al contrario, Albiol recuerda que en caso de necesidad, habrá mano dura contra los emigrantes.
Frente a la solidaridad, los populares airearán la caridad católica, como es habitual. Una caridad mucho más fácil de ejercer allá por el 20 de diciembre, probable fecha de las Elecciones Generales, cuando la paga de Navidad pese ya en el bolsillo. Para entonces, quizá la crisis migratoria haya agotado la conciencia europea y Aylan sólo sea una niña cerillera de Christian Andersen, que consume el último fósforo mirando el pavo devorado por una familia feliz, a través de un cristal escarchado.
No equivocarse, la familia no tiene por qué ser solo de derechas

lunes, 20 de julio de 2015

- EL FRANQUISMO DEL PP.

El franquismo del PP.

La derecha española es heredera, familiar, social e ideológicamente, del franquismo, por lo que reconocer sus crímenes la obligaría a una renuncia imprescindible para reparar una Historia culpable de la que así son cómplices.
También, con esa cifra, vuelven los 80.000 republicanos asesinados entre 1936 y 1939. Y los 115.000 antifranquistas asesinados entre 1939 y 1975, año en que el general Francisco Franco murió en la cama de la impunidad. Con esa cifra vuelve también la tía abuela de Ismael Serrano, que aún sigue en una fosa común, como bien  recordó el cantante en un tuit a Pablo Casado (que se burló de quienes quieren recuperar de las cunetas los restos de sus familiares para darles digna sepultura y luego los suyos lo nombraron vicesecretario de Comunicación del PP). Y vuelve Emilio Silva Faba, fusilado por republicano en la comarca del Bierzo y cuyos restos fueron los primeros de un represaliado del franquismo identificados por una prueba de ADN. Su nieto, Emilio Silva Barrera, es el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que hace dos meses recibió en Nueva York el premio ALBA/Puffin al Activismo en Derechos Humanos, uno de los más prestigiosos del mundo.
Podría llamar la atención que este premio venga de Estados Unidos mientras en España la tarea de la ARMH es despreciada o, peor, obstaculizada. Pero no sorprende: la derecha española es heredera, familiar, social e ideológicamente, del franquismo, por lo que reconocer sus crímenes la obligaría a una renuncia imprescindible para reparar una Historia culpable de la que así son cómplices. Si el franquismo aplicó el terrorismo de Estado, los descendientes del franquismo que no lo condenan justifican o defienden ese terrorismo. Mientras organizaciones e instituciones internacionales reconocen el esfuerzo de los hijos y nietos de la injusticia, ese esfuerzo es ninguneado en la España donde los herederos del franquismo han podido ganar elecciones democráticas. "No es casual", señala Emilio Silva Barrera, "que este premio venga de Estados Unidos o que la causa que hay abierta contra el franquismo, a raíz de la querella que promovimos el 14 de abril de 2010, esté en un juzgado argentino". La ARMH no ha recibido aún reconocimiento alguno por parte del Estado español ni de la Unión Europea: "Decirle al viejo continente que tiene pendiente la resolución de graves violaciones de derechos humanos sería algo así como una falta de respeto, tratándose de este continente civilizado", ironiza Silva.
La ARMH denuncia que 'los padres de la Constitución' dejaron en las cunetas a muchos abuelos y reclama el fin de un olvido y un silencio que aún fomenta el PP. Ante el anuncio de Manuela Carmena de la posible sustitución de nombres franquistas de calles madrileñas, la Delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, ha mostrado su oposición con un razonamiento tan pobre y sospechoso como insultante: "Se aprende de lo pasado". Claro que se aprende de lo pasado, señora Dancausa, precisamente para eso es necesaria una memoria capaz de juzgar qué de ese pasado merece reconocimiento y qué merece repulsa. Pretender que una calle que lleva el nombre de un general franquista o que conmemora a los caídos de la División Azul (división de soldados franquistas y falangistas que se unió al ejército nazi) sea una forma de aprender lección alguna supone una burda manipulación. No hay que ser muy lista para comprender que poner a una calle el nombre de algo o de alguien lleva implícito un reconocimiento. Así que es fácil deducir que las motivaciones de Dancausa poco tienen que ver con ilustrar la verdad y mucho con el franquismo heredado por su partido.
La ARMH lo considera una humillación a las víctimas. Una humillación que nos alcanza si "una representante de un Gobierno democrático defiende los honores en espacios públicos a militares golpistas, criminales de guerra y miembros de una dictadura que obligó a exiliarse a medio millón de personas, asesinó a más de cien mil civiles cuyos cuerpos siguen todavía desaparecidos, secuestró las elecciones durante cuatro décadas, convirtió a las mujeres en ciudadanas de tercera clase y persiguió a los homosexuales como delincuentes".
Como no podía ser otro modo, a los planes de Carmena también se ha opuesto Esperanza Aguirre, rabiosa perdedora de la alcaldía de Madrid que se ha tenido que mal conformar con ser portavoz del PP en el Ayuntamiento. Ha anunciado que los populares se opondrán a las intenciones de la alcaldesa, pasándose por el forro que ese cambio venga avalado por una Ley de Memoria Histórica que ya lo marca y que, simplemente, no se ha cumplido. Tras una reacción como la de Aguirre, solo puede haber mucho franquismo -familiar, social e ideológico- presente. Tanto franquismo como para que ella, la lideresa en descomposición, aún quiera ir más allá: pide la derogación de esa Ley. Es decir, desaparecerán los nombres franquistas de las calles, pero acechará el espíritu antidemocrático mientras no salgan de las instituciones residuos tóxicos como Aguirre o el diputado del PP Rafael Hernando, que  se atrevió a escupir que "los familiares de las víctimas del franquismo se acuerdan de desenterrar a su padre solo cuando hay subvenciones" (y luego los suyos lo nombraron portavoz parlamentario del PP). Porque "ser demócrata", recuerda la ARMH, "significa ser antifranquista, así como oponerse al uso de la fuerza en el ejercicio del poder".
Más de 170 calles enaltecen aún en Madrid a responsables y símbolos de la dictadura franquista. De cumplirse la Ley de Memoria Histórica a través de la iniciativa de Carmena y su equipo de Gobierno, Madrid se convertiría en el primer municipio que obedece a la normativa y hace un gesto para reparar una injusticia que, desde la muerte de Franco, suma cuatro décadas de impunidad a las cuatro anteriores de violencia del dictador. Ochenta años de víctimas abandonadas por la Justicia. Lección del pasado sí será, como propone la ARMH, que la retirada de esos nombres y esos símbolos vaya acompañada por la correspondiente explicación de quién, qué y por qué no merece estar en el callejero de nuestras ciudades.
Se lo debemos a Emilio Silva Faba, a la tía abuela de Ismael Serrano y a todos los españoles que, como el padre de la joven artista que conocí en un cumpleaños, fueron víctimas de un terrorismo de Estado que, mientras no se repare con el respeto debido, deslegitimará la Transición e impedirá que este país avance hacia una verdadera democracia.

sábado, 13 de junio de 2015

- LA TVE DEL PP.

Ese periodista a sueldo del PP, que vota al PP y que también miente para el PP.

El presidente de RTVE ha convertido la televisión pública de todos en otra televisión privada de su partido que seguimos pagando entre todos.

El problema no está en que el presidente de RTVE, José Antonio Sánchez, "vote al PP y vaya a seguir votando al PP"; eso es asunto suyo, como si no vota o se golpea con una piedra en un pie. Lo indecente es que haya convertido la televisión pública de todos en otra televisión privada de su partido que seguimos pagando entre todos. Y que lo exhiba sin pudor en el mismísimo Parlamento.
"RTVE, en el desarrollo de su actividad, no adoptará posicionamiento ideológico más allá de la defensa de los valores constitucionales", dice  el mandato legal al que está sometido José Antonio Sánchez y que incumple de forma flagrante, obscena, desnudando su soberbia en la sede de la soberanía nacional. ¿Alguien se imagina al presidente de la BBC en el Parlamento británico despreciando a un diputado de la oposición y a los ciudadanos que representa mientras presume de que él vota al partido en el Gobierno? Yo no.
El presidente de RTVE no solo vota al PP: también cobró del PP. José Antonio Sánchez aparece en los papeles de Bárcenas. El tesorero del PP apuntó tres sobres a su nombre en la contabilidad B: algo más de un millón de pesetas entre 1994 y 1995. En aquella época trabajaba como periodista en ABC, como cronista parlamentario. Él mismo lo admitió recientemente ante el Congreso: “En una empresa privada yo podía compatibilizar mi trabajo y hacía trabajos para el Partido Popular. Eso es cierto”.
José Antonio Sánchez, eso también es cierto, informaba en su diario sobre el PP al mismo tiempo que cobraba del PP. Era, literalmente, un periodista a sueldo del PP. Lo sigue siendo hoy.
El presidente de RTVE –que llegó a la tele estatal después de hundir otra tele pública, Telemadrid– fue nombrado sin consenso por la mayoría absoluta del PP, cobró del PP, vota al PP y también miente para el PP. Lo hace a diario en unos informativos  cuyos propios periodistas denuncian como manipulados y lo hizo también en su última comparecencia en el Congreso, la misma donde presumió de voto, al asegurar que el hundimiento de la audiencia de la televisión pública es culpa de la herencia recibida, de “los socialistas”. Es falso.
La 1 era líder de audiencia cuando Mariano Rajoy llegó. Hoy es la tercera, a bastante distancia de Telecinco y de Antena 3. Todas las grandes cadenas generalistas han descendido en share en estos años por la sencilla razón de que ahora hay más canales, pero ninguna se ha desplomado tanto como TVE. Los informativos de La 1, bajo el PP, también han dejado de ser los más vistos, después de 65 meses como líderes. Al Telediario de la noche ya no solo le ganan sus equivalentes en las privadas; también pierde frente a 'El Intermedio', de La Sexta. No solo en audiencia: muchas noches, también en rigor periodístico, a pesar de que se supone que el Gran Wyoming presenta un programa de humor.
En la última noche electoral, el especial de La Sexta dobló en audiencia al que hizo la televisión estatal con muchísimos más medios. ¿La respuesta del presidente de RTVE? Despreciar a La Sexta: "TVE nunca lo hubiera hecho así" porque [la cadena pública] se mueve "en el mundo de las generalistas normales", aseguró. Y mostrarse "orgulloso" de un programa, el suyo, que para el propio Consejo de Informativos de TVE fue "un ejemplo de mala práctica periodística, manipulación progubernamental y falta de independencia".
Con todo, José Antonio Sánchez está cumpliendo con el encargo que recibió del Gobierno, que no tiene mucho que ver con recuperar ni la audiencia ni el prestigio ni la solvencia ni la independencia de RTVE; nadie en su sano juicio nombraría con ese objetivo a alguien que antes hundió en la irrelevancia a Telemadrid.
El actual presidente de la televisión pública está allí para apretar las tuercas a una redacción que durante los años de Fran Llorente aprendió que podía ser libre, y que ahora se resiste a claudicar. Sánchez ha vuelto para recuperar los modos y las técnicas de  U.R.D.A.C.I., los que llevaron a la tele a las condenas por manipulación informativa. José Antonio Sánchez estaba allí, era el director general durante aquellos años de propaganda que, sin embargo, no impidieron que el PP perdiese las elecciones.
Sánchez es también ese votante del PP que ha nombrado como director de RTVE en Catalunya al jefe de prensa del PP catalán. Sin complejos. Sin rubor.
Los tres Consejos de Informativos de RTVE –el de la radio, el de la tele y el de Internet– han pedido la dimisión de Sánchez. Dará exactamente igual. Ese periodista al servicio del PP seguirá al frente de la televisión gubernamental, que no pública. Que alguien como Sánchez sea el máximo responsable de RTVE deja claro cuál es el modelo que Mariano Rajoy querría imponer a todos los medios de comunicación, esos ingratos que “martilleamos” sobre la corrupción.
Dice el Gobierno que sus problemas son "de comunicación", pero no es una autocrítica: es una crítica a los medios que no se pliegan. Y Sánchez, y su manera de hacer televisión, es lo que entienden desde La Moncloa por resolver esos problemas. Es lo que querrían que fuesen todos los demás canales, especialmente La Sexta, una empresa privada a la que estos supuestos liberales presionan sin descanso.
Y este es el Gobierno que acusa a la oposición de querer poner las instituciones del Estado a su servicio, acabar con la libertad de prensa y pervertir la democracia. ¿Más o menos de lo que ya lo hace el PP?