miércoles, 11 de julio de 2018

- FRANCO, FUERA DE CUELGAMUROS.

Cuelgamuros es la prolongación de Franco por otros medios. Un parque temático del franquismo, un paquidermo simbólico y arquitectónico de muy difícil resignificación. Franco sigue ahí, entronizado, a veces con la lápida circunvalada por un cordón morado sobre soportes de madera, siempre con flores. José Antonio Primo de Rivera, sin la tilde en la e de su lápida, está a su lado. Los dos bajo una bóveda de casi cinco millones de teselas en la que aparecen, entre otros,  falangistas de pelo en pecho y requetés de marrón, con la estética característica de Carlos Sáenz de Tejada y de Lezama, uno de los autores de la narración figurinista del franquismo. Ahora diríamos relato. A veces da la sensación de que los curas que ofician la misa de once, con micrófono inalámbrico pegado a la boca y monaguillos que no pueden con los hachones bamboleantes, van a levitar nada más acabar la interminable ceremonia, daros la paz, y ascenderán a la bóveda para quedarse pegados allí, como un chicle debajo del pupitre, hasta otra misa preconciliar.
Cuelgamuros, hay que llamarlo así, como bien nos insiste Claudio Sánchez-Albornoz, el egregio superviviente de aquel campo, protagonista de la película Los años bárbaros,  de Fernando Colomo, que narra su fuga estrambótica de aquel horrible lugar.
Cuelgamuros fue construido como túmulo onanista de Franco en medio de un país que se moría de hambre, de frío y de miedo. Hubo un trasiego de camiones negros que hacían de volquete de los restos mortales de miles de fallecidos republicanos, a quienes sus familias jamás hubieran llevado allí, y a las que, por supuesto, no consultaron los franquistas de Franco para su traslado.
Al principio iba a ser un gigantesco enterramiento de los caídos fetén, los del bando nacional, pero ante la falta de quórum mortuorio, ante la negativa de muchas familias de los franquistas a que los restos de sus familiares fueran trasladados allí, ante la gigantesca dimensión del túmulo, imposible de colmatar, echaron mano de fallecidos republicanos, sin consulta previa, claro.
El discurso de Franco en el que explica la erección del templo decía que "en el desarrollo de nuestra Cruzada hay mucho de providencial y milagroso", y también, "mucho fue lo que a España costó aquella gloriosa epopeya de nuestra liberación para que pueda ser olvidado, pero la lucha del bien contra el mal no termina por grande que sea su victoria". Vaya idea. Sobre esos marcos cognitivos y arquitectónicos decidió Franco construir Cuelgamuros nada más acabar la guerra. Qué urgencia.
Para sacar a Franco de Cuelgamuros nunca ha habido tiempo. Nada más morir el dictador, con aquellas imágenes del entierro, recientes aún los partes del equipo médico habitual, "heces fecales en forma de melena", parecía una temeridad sacar al recién inhumado, no sólo por el peso de la losa.
Con el primer gobierno socialista en 1982, era más urgente poner en condiciones la educación y la sanidad publica, el AVE a Sevilla, que levantar aquella lápida de toneladas. Aznar no tuvo entre sus mil primeras urgencias exhumar al dictador, al que elogió de soslayo en sus denuestos a la Constitución. Con Zapatero se hizo incluso un estudio para darle la vuelta al sitio, para que dejara de ser un elogio del franquismo y se convirtiera en un lugar de reconciliación entre españoles, con otro discurso, con otra forma de contar aquella aberración. Tarea complicada si se mide desde la estética, aunque éticamente necesaria.
Rajoy se ha vanagloriado de dar cero euros a la ley de Memoria Histórica. Si casi todo le parecía un lío, esto ha sido una algarabía de silencios. Tiene ahora Sánchez la oportunidad de sacar al "bicho" –Sánchez-Albornoz , otra vez- y llevárselo a un no lugar, parecido al que no ocupan Hitler y Mussolini; ya estaba tardando en decirlo.
Ya hay una sentencia judicial firme que establece la exhumación de los hermanos Lapeña, de Calatayud (Zaragoza), que establece que deben ser sacados de Cuelgamuros y que aún no se ha cumplido. El prior del establecimiento se negó a ir al Senado a explicar su negativa y tuvo que ser la propia jerarquía eclesiástica la que le afeó la conducta. La montaña del Senado fue a este mahoma de granito. Esa jerarquía de la Iglesia tiene ahora su momento estelar para facilitar la salida de Franco de aquel monumento tan nacionalcatólico y de las JONS. Ya ha dicho que el dictador tiene que estar fuera de allí y es de agradecer.
Se trata de voluntad política y de criterio de oportunidad. Los dos los reúne el gobierno de Sánchez. Se añade que no solo la Biblia establece que lo que tengas que hacer, hazlo pronto, es que como no lo hagas en los primeros minutos del partido, como los sometas al VAR, te van a dar fuera de juego. Tu sacas a Franco ahora, y los hipocondriacos en plantilla pasan un primer mal rato, pero luego no hay quién lo vuelva a meter en el nicho. La familia del interfecto que diga misa.
La "persistencia y el espíritu de la cruzada petrificados en la roca de una montaña", deben ser desactivados con la salida de Franco. Existen grúas potentes que facilitan la tarea. (Grúas Usabiaga tiene unas excelentes, busquen el teléfono).
Una vez sacado Franco, hay que explicar Cuelgamuros de forma democrática. A pesar de la cruz de 150 metros de alto y cuarenta de brazos por los que caben dos coches en el mismo sentido.
No hay que volarlo, como dicen algunos, se trata de explicarlo desde una perspectiva civilizada; aquí es fundamental el contexto: cómo es posible que en un país que se moría de hambre, de miedo y frío, Franco se sintiera Tutankamon y le dijera al arquitecto vasco: "más alto, Muguruza, más alto", para que aquel espacio tridentino fuera lo más alto entre el cielo y el suelo.
Aunque la estética terebrante de aquel lugar, inmenso de franquismo, sea irrecuperable para la democracia, pidamos que al menos los letreros y leyendas, los guías, sean capaces de explicar el autodenominado Valle como una consecuencia del destrozo que supuso en la historia de España el golpe de Estado contra la República, como un retrato de un enfrentamiento que se llevó muchas vidas por delante y con un aviso para que no volvamos a matarnos; sobre todo, que no vuelvan a matarnos. Menos aún, que el dictador que inauguró su régimen fusilando y lo acabó fusilando, no esté allí entronizado, como si tal cosa, con sus heces fecales en forma de melena.
Sánchez, lo que tengas que hacer, hazlo pronto. Saca a Franco ya, mañana es tarde.

lunes, 9 de julio de 2018

- ANDALUCÍA 1918: PAÍS DE HAMBRE Y DE INCULTURA.

En enero de 1918 se celebró la Asamblea de Ronda. En este año se conmemora su centenario y se resalta que en ella se aprobaron los símbolos políticos de Andalucía, su bandera y escudo. Su dimensión política  ha querido ser disminuida, como si otros cónclaves peninsulares contemporáneos  hubieran adquirido magnitud inasible. Un recuerdo institucional, por otra parte, tímido, que solo quiere quedarse en los símbolos, lo menos que se despacha. Pero creo que eso fue solo la guinda; es útil remarcarlo, claro, sobre todo para aquellos que piensan que los símbolos andaluces son la elucubración de un grupo de diseñadores modernos a sueldo, al socaire de las aspiraciones descentralizadoras de 1978. Y no.
Los asambleístas se reunieron en Ronda en unas condiciones internas y externas muy significativas. La Gran Guerra europea, la Revolución Rusa, con sus interpretaciones locales; por otra parte, la descomposición interna del régimen político español, la monarquía borbónica, y, cómo no, las hambrunas y las continuas guerras de Marruecos, una sangría para el pueblo al dictado de los intereses de las oligarquías norteñas españolas.
Los reunidos en Ronda sabían o creían que algo iba a pasar y, en todo caso, que algo debería de pasar. La situación de Andalucía era insostenible, la agitación se extendía, las condiciones económicas de la "a veces, decían, nación más civilizada" eran insoportables, "un país de hambre y de incultura". Pretendían menear las conciencias, afirmar y dar visibilidad, como sujeto político, a una Andalucía que debía integrarse en igualdad en el concierto español. En una España que debía, no ya regenerarse, sino renovarse. Tiempos nuevos, ideas nuevas, hombres nuevos.
El centralismo denunciado se mostraba no sólo un sistema ineficaz sino, además, el vector separador de los pueblos de España, a los que enfrentaba, constantemente, como herramienta de perpetuación del propio centralismo. También entonces había conflicto catalán. La solución para los asambleístas, contra el vicio del centralismo separador, no era otra que acabar con el caciquismo y la oligarquía, soportes y consecuencias de la monarquía corrupta, en lo económico y en lo político. Para ello, los asambleístas, tributarios de los principios federales contenidos en el proyecto de Constitución federal de Antequera de 1883, proponían una federación ibérica, cimentada en los valores republicanos, progresistas, para construir una nueva España, solidaria, respetuosa con sus pueblos, igualitaria. 
No es de extrañar que no haya mucho entusiasmo en resaltar lo defendido en Ronda. Por eso nos quedamos en los símbolos. Tras la terminación de aquel encuentro, tanto desde Sevilla como desde Granada, se pedía a los poderes centrales, con federación o sin ella, un estatuto integral de autonomía para Andalucía, por primera vez en su historia; a la Asamblea de Ronda siguió la de Córdoba. Construir desde los municipios, era la idea, otro orden territorial para España, otro reparto del poder, y permitir que Andalucía, por sí, pudiera salir de su atraso secular.
Ni más ni menos, esa es la actualidad del pensamiento de Ronda. Respeto, entendimiento entre los pueblos , federalismo, valores republicanos. Y sin perder de vista la justicia social, la educación, que a eso se referían los asambleístas cuando afirmaban la incultura de los andaluces.
En su programa, educación, siempre educación, para todos y por todas las comarcas andaluzas, reparto de la tierra, crédito públicos, aprovechamiento de los recursos naturales, repoblación forestal, agua, riqueza, trabajo, emprendimiento, comunicaciones, frenar la emigración forzosa. Y separación de poderes, y acabar con la corrupción judicial. ¡Cómo no os vamos a recordar!
Han pasado cien años, de ellos casi cuarenta con autogobierno. Hemos mejorado, pero los problemas y el diagnóstico siguen. Centralismo, dependencia, paro, hambre en los más desfavorecidos, educación insuficiente, caciques y oligarcas, los modernos corruptos de hoy, atentados constantes contra el medio ambiente, déficits en las comunicaciones, monocultivo productivo, nueva emigración. Las estadísticas de los problemas que ya señalaban los asambleístas de Ronda no son las mejores, ni en igualdad, ni en educación... Valgan de ejemplo Granada que lleva más de tres años sin tren; Algeciras, que sigue enclavada: siendo el mejor puerto del sur de Europa, solo unos tímidos 26 kilometros nos alumbran con el nuevo Gobierno central; Almería que sigue olvidada de su corredor, con una de las agriculturas más competitivas de la UE, y así podríamos seguir.
El recuerdo de Ronda no es solo el de banderas y escudos. Debería ser una llamada de atención a nuestras conciencias, de lo que nos queda por hacer, de que dependemos de nosotros mismos. Un llamamiento a los que entonces llamaban ya las clases neutras, para que confiemos en nosotros. No renunciar a la visibilidad y al protagonismo, no dejarse corroer por los vicios de siempre, que han pasado cien años.

domingo, 8 de julio de 2018

- LAS "PRIMARIAS" DEL PP.

El riesgo de implosión del PP.
No tienen las cosas fáciles los populares; se la juegan ahora a borrar la fachada democrática de un golpe de aparato o a respetar institucionalmente el resultado de sus urnas.
Elisa Beni
07/07/2018
Sáenz de Santamaría: Está en el ADN del PP que mande la lista más votada
Soraya Sáenz de Santamaría EFE
En el a modo de primarias ha perdido el partirse la cara por defender lo indefendible del partido y ha ganado la imagen del gobierno que negó las evidencias y se encastillo en que toda la mierda que les rodeaba era un ejército de casos aislados que no iba con ellos. Ha emergido el rostro joven de los halcones, que parecen menos encarnizados cuando tienen la piel tersa que cuando apenas pueden moverla sobre el labio. De alguna manera, los únicos espectros vivos de la gran masa electoral fantasma han dejado sobre el tapete la opción de dos partidos y la dificultad de enjaretarlos. El duelo de damas ha escampado y es el duelo de las dos almas peperas el que se enfrenta a esa segunda vuelta de un sistema perverso pensado más para aclamar a los elegidos que para seleccionar a los que podrían serlo.
No tienen las cosas fáciles los populares. Se la juegan ahora a borrar la fachada democrática de un golpe de aparato o a respetar institucionalmente el resultado de sus urnas. Deberían sopesar si la muestra estadística de militantes, constituida en su mayor parte por cuadros del propio partido, tiene alguna sintonía con los votantes que son la única fuerza suficiente para volver a conseguir un partido unido en las lides del poder.
¿Cómo podría robarle espacio político Casado a Rivera? Es una pregunta que la falta de debate ideológico no ha permitido responder. ¿Qué seducción ofrece S3 a los votantes perdidos para volver a impulsar un partido de mayorías? En la propia deriva del Partido Popular se juega parte del futuro de nuestra democracia porque saber quién ocupará el liderazgo de la parte conservadora y de derechas de este país tiene mucho que decir sobre qué tipo de sociedad podemos acabar siendo.
Después de mí el diluvio, se dijo Rajoy camino de Santa Pola, y lo cierto es que, en un gesto carente de toda épica, se ha sacudido el polvo del camino y ha dejado un polvorín a sus espaldas. Lo que se cuece tras su “ahí os quedáis” no es sólo un duelo de caras y de estilos, de vídeos y de gestos vanos, lo que se cuece es el estilo que adopte la derecha española y, por tanto, su supervivencia o su riesgo de implosionar con un estallido seco que disperse sus fragmentos hacia el propio núcleo de la idea de la derecha que haya de regir en España. Hasta ahora no ha habido mucha más idea que la de mantenerse en el poder. Sus votantes les preferían a otras opciones en una suerte de inercia que pasaba por encima de todos los problemas y las inaceptables acciones y omisiones. Ahora hay más opciones. Soraya Sáenz de Santamaría no habla de qué tipo de partido quiere sino de su capacidad para mantener esa inercia de poder. Casado juega a lo que él llama la ilusión y la energía, lo que supone pensar que en última instancia ese cambio de la inacción a la acción podría devolverles también el eje de su pensamiento, o sea, también el poder. El PP no va a resolver en esta elección de líder sus problemas de fondo sino aquel más urgente de tener a alguien a quien seguir, como si eso fuera a volver a apretar las filas de forma inmediata y como si no existiera un vórtice en movimiento dispuesto a tragarse las papeletas que antes les correspondían como única opción. No ha habido debate sobre la ideología, pero tampoco sobre la estructura de ese partido que quieren refundar.
Puede que la elección del líder pueda solventarse así pero eso sólo logrará retrasar el verdadero debate pendiente que supone definir el lugar que el Partido Popular ocupará en el espectro político en relación con el resto de fuerzas y ya no tanto de los oponentes ideológicos, lo cual es más sencillo, sino de los competidores directos por el mismo nicho. Su forma de enfrentarlos para recuperar el voto, pero también su forma de comportarse respecto a ellos si a cara de perro o con posibles alianzas. Debe marcar la línea que le separa del primer partido del eje de la izquierda y cómo compite con él por ese espacio limítrofe.  El Partido Popular debe regenerarse y limpiarse, pero también debe ubicarse. Si no consigue definir un espacio político suficiente, está condenado a implosionar con consecuencias imprevisibles para el futuro de la derecha, la peor de las cuales podría ser el engordamiento del hasta ahora mínimo espacio para la ultraderecha que se les desgajó por la vía de VOX.
Elegir caras o estilos o carteles electorales es más fácil que encontrar un sitio y saber cómo moverte en él. Hacerlo fuera del poder es aún más complicado que hacerlo dentro, como va a demostrar también respecto de la izquierda la experiencia que vivimos. Esta pugna que nos tiene tan entretenidos al inicio de la canícula es importante pero no es decisiva. El verdadero debate, el que aún se aplaza, podría llevarse por delante no sólo el rostro electo sino también las esperanzas de seguir siendo el primer partido del centro derecha español. A cada uno le llega su turno y a los populares les está llamando a la puerta.


sábado, 9 de junio de 2018

- CENA FIN DE TEMPORADA C.D. BONARES BONAFRU



El viernes, 8 de Junio, tuvo lugar en el Salón Olivares de Bonares, la Cena Fin de Temporada y entrega de trofeos del CLUB DEPORTIVO BONARES BONAFRU. 
La cena se celebró en un  ambiente de cordialidad y compañerismo entre directiva y jugadores y al final de la misma, después de unas palabras del Presidente, Entrenadores y capitán del equipo, se procedió a la entrega de los trofeos a los jugadores, recayendo las distinciones a los siguientes:
Máximo goleador: Jesús Vicente Regidor Moro.
Constancia: David Martín Coronel.
Regularidad: Daniel Gómez Domínguez y Óscar Rodríguez Díaz.
Mejor jugador: Pedro Manuel Romero Carrasco.
Al finalizar la entrega de trofeos, y después de las fotos de rigor, se departió entre los asistentes tomando unas copas de despedida hasta la próxima temporada.















miércoles, 6 de junio de 2018

- DONACIÓN SANGRE Y MÉDULA ÓSEA EN BONARES


Las personas interesadas en donar médula ósea, y que estén informadas, lo podrán hacer hasta completar el número de donaciones permitidas en cada sesión.