martes, 2 de agosto de 2016

- CALENDARIO C.D. BONARES BONAFRU TEMPORADA 2016-17

CALENDARIO 1ª ANDALUZA TEMPORADA 2016-17  
C.D. BONARES BONAFRU
Jornada 1 (04-09-2016)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
AYAMONTE C.F.
  04-09-2016

  Jornada 2 (11-09-2016)
Fecha / Hora

A.D.P.U. CAMPING PLAYA LA BOTA
-
C.D. BONARES
  11-09-2016


  Jornada 3 (18-09-2016)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
ALMONTE BALOMPIE
  18-09-2016

  Jornada 4 (25-09-2016)
Fecha / Hora

C.D. ILIPLENSE
-
C.D. BONARES
  25-09-2016


  Jornada 5 (02-10-2016)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
ISLA CRISTINA C.F.
  02-10-2016

  Jornada 6 (09-10-2016)
Fecha / Hora

ROSAL C.F.
-
C.D. BONARES
  09-10-2016


  Jornada 7 (12-10-2016)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
ATLETICO CORTEGANA
  12-10-2016

  Jornada 8 (16-10-2016)
Fecha / Hora

C.D. MOGUER
-
C.D. BONARES
  16-10-2016


  Jornada 9 (23-10-2016)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
BOLLULLOS C.F.
  23-10-2016

  Jornada 10 (30-10-2016)
Fecha / Hora

C.D. TRIGUEROS BALOMPIE
-
C.D. BONARES
  30-10-2016


  Jornada 11 (06-11-2016)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
C.D. CERREÑO
  06-11-2016

  Jornada 12 (13-11-2016)
Fecha / Hora

LOS ROSALES ASS. DVA.
-
C.D. BONARES
  13-11-2016


  Jornada 13 (20-11-2016)
Fecha / Hora

CLUB ATLETICO THARSIS
-
C.D. BONARES
  20-11-2016

  Jornada 14 (27-11-2016)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
C.D. U.D. ARACENA
  27-11-2016


  Jornada 15 (04-12-2016)
Fecha / Hora

AROCHE C.F.
-
C.D. BONARES
  04-12-2016

  Jornada 16 (11-12-2016)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
U.D. PUNTA DEL CAIMAN
  11-12-2016


  Jornada 17 (18-12-2016)
Fecha / Hora

C.D. CANELA
-
C.D. BONARES
  18-12-2016

  Jornada 18 (08-01-2017)
Fecha / Hora

AYAMONTE C.F.
-
C.D. BONARES
  08-01-2017


  Jornada 19 (15-01-2017)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
A.D.P.U. CAMPING PLAYA LA BOTA
  15-01-2017

  Jornada 20 (22-01-2017)
Fecha / Hora

ALMONTE BALOMPIE
-
C.D. BONARES
  22-01-2017


  Jornada 21 (29-01-2017)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
C.D. ILIPLENSE
  29-01-2017

  Jornada 22 (05-02-2017)
Fecha / Hora

ISLA CRISTINA C.F.
-
C.D. BONARES
  05-02-2017


  Jornada 23 (12-02-2017)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
ROSAL C.F.
  12-02-2017

  Jornada 24 (19-02-2017)
Fecha / Hora

ATLETICO CORTEGANA
-
C.D. BONARES
  19-02-2017


  Jornada 25 (26-02-2017)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
C.D. MOGUER
  26-02-2017

  Jornada 26 (05-03-2017)
Fecha / Hora

BOLLULLOS C.F.
-
C.D. BONARES
  05-03-2017


  Jornada 27 (12-03-2017)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
C.D. TRIGUEROS BALOMPIE
  12-03-2017

  Jornada 28 (19-03-2017)
Fecha / Hora

C.D. CERREÑO
-
C.D. BONARES
  19-03-2017


  Jornada 29 (26-03-2017)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
LOS ROSALES ASS. DVA.
  26-03-2017

  Jornada 30 (02-04-2017)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
CLUB ATLETICO THARSIS
  02-04-2017


  Jornada 31 (09-04-2017)
Fecha / Hora

C.D. U.D. ARACENA
-
C.D. BONARES
  09-04-2017

  Jornada 32 (23-04-2017)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
AROCHE C.F.
  23-04-2017


  Jornada 33 (30-04-2017)
Fecha / Hora

U.D. PUNTA DEL CAIMAN
-
C.D. BONARES
  30-04-2017

  Jornada 34 (07-05-2017)
Fecha / Hora

C.D. BONARES
-
C.D. CANELA
  07-05-2017



domingo, 31 de julio de 2016

- LA IMPOSIBLE DIMISIÓN DE RAJOY.

Cinco motivos por los que a Rajoy le resulta tan difícil dimitir.

Una dimisión de Rajoy le situaría para la historia como el presidente que dimitió tras ganar unas elecciones asolado por la corrupción y aislamiento de su partido.
El candidato popular tiene muy poco margen para negociar un acuerdo sin realizar una enmienda sobre las políticas que ha impulsado en los últimos años.
La dimisión no es una palabra que figure en el código de conducta de Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno en funciones se encuentra en una situación de bloqueo en la que  un paso atrás es más complicado de lo que se pudiera pensar en inicio.
El líder del PP sabe que una renuncia significaría reconocerse a sí mismo como la parte fundamental del problema político que atraviesa nuestro país. Además, la dimisión tendría otra interpretación que al del PP no le conviene: Rajoy estaría asumiendo por fin su  responsabilidad ante la corrupción instalada en su partido.

El señor X de la corrupción del PP. 

La corrupción es uno de los principales lastres que arrastra el PP ante la opinión pública y que ha mermado las posibilidades de Rajoy para llegar a acuerdos con otras formaciones políticas. 
Mariano Rajoy necesita seguir en el Gobierno porque dar un paso atrás se interpretaría para la historia como el reconocimiento de una culpa. Si Rajoy se va, en su mochila se irían también Bárcenas, la Caja B del Partido Popular,  un ordenador amartillado y quien sabe cuantas responsabilidades más relacionadas con los presuntos delictivos por los que se investiga a la formación conservadora.
El presidente del Gobierno no quiere cargar con ese bagaje, pasando a la historia como el político que tuvo que dimitir tras ganar unas elecciones.

Enmendarse a sí mismo.

Un paso atrás de Rajoy significaría una enmienda a sí mismo y a las políticas de recortes que ha impulsado desde el Gobierno. Rajoy ha distribuido al resto de formaciones un resumen del programa electoral del PP como escenario único de la conversación sobre un acuerdo. El gesto aclara su intención de no cuestionar su legado político.
Cuando Aznar negoció su investidura en 1996, veníamos de un Gobierno de Felipe González por lo que el político conservador podía diseñar desde cero un plan de Gobierno.
Ahora, la situación es distinta y Rajoy quiere seguir siendo presidente sin traicionar al expresidente que es. 

El peculiar carácter de Mariano.

En numerosas ocasiones Rajoy ha hecho referencia a su condición de opositor y al tiempo que dedicó en su vida para superar una nota de corte que le permitiese tener la vida resuelta. 
Al igual que con sus exámenes para registrador de la propiedad, Rajoy cree ahora que ha superado el examen y en su lógica hay una pregunta que lo resume. ¿Para qué voy a dimitir si he ganado dos veces? Esa convicción de vencedor es la que aleja al líder del PP de cualquier opción en la que su renuncia esté sobre la mesa. 

Sucesión no resuelta.

Una virtual espantada de su líder cogería al PP sin los deberes hechos en materia de sucesión. El líder del partido ha conseguido durante los últimos años contener la guerra interna entre las diferentes almas de su Gobierno. El llamado Clan de los sorayos ha protagonizado una velada batalla con otro grupo de ministros, con García Margallo al frente, al que se calificó como G7. 
En esas peleas, al igual que en las guerras internas entre dirigentes del PP sin labores de Gobierno, Rajoy se ha sabido Gobernar con la cautela de quien está en todos los bandos y en ninguno. 
Como todos los líderes, Rajoy querría dejar atada su sucesión esbozando el tiempo posterior a su liderazgo. Una salida precipitada dejaría todo ese trabajo sin hacer y al PP en un escenario nuevo para aquellos que están acostumbrados a las herencias ordenadas. 

La dificultad de dimitir en funciones.

La Ley del Gobierno señala a la vicepresidenta como la persona encargada de asumir el mando del Gobierno en funciones si el presidente decide marcharse. Si Rajoy se va, el mando pasa a manos de Sáenz de Santamaría, en su condición de vicepresidenta.
Con un Gobierno en funciones no se puede realizar nombramientos de ministros y mucho menos cambiar a un presidente en funciones por otro presiente en funciones.
A efectos técnicos, la dimisión de Rajoy forzaría el escenario y obligaría a definir acuerdos para la búsqueda de un presidente.

lunes, 4 de julio de 2016

- ¿QUÉ LE DAS, MARIANO?

¿Qué les das, Mariano?


A muchos se les notan demasiado las ganas que tienen de que haya un Gobierno para empezar a matarse entre ellos y darse un buen baño de sangre.

Ha pasado una semana de las elecciones y seguramente la mayor preocupación que tiene en este momento Mariano Rajoy pasa por la caída de Alberto Contador en el Tour. Era previsible que se sentase a esperar a que la presión ambiental acabase forzando a Ciudadanos o al PSOE a apoyar de alguna manera su investidura, pero a este paso va a tener que acabar dándoles número para ordenar la cola de aspirantes.
Rajoy ha ido a Bruselas a explicarles a los líderes europeos que no se arregla la chapuza del Brexit armando otra en Escocia, ha respondido un par de preguntas, ha dado unos pases toreros a la prensa anunciando llamadas y consultas indeterminadas en las coordenadas espacio-tiempo, ha efectuado una llamada universal a la tranquilidad en plan Dalai Lama y le ha propinado una colleja a un hiperactivo Albert Rivera que necesita urgentemente que alguien le informe que ha terminado la campaña electoral. Esa ha sido toda la agenda que Rajoy ha necesitado para sacarse de encima la presión y pasársela la resto de la humanidad.
No hay día que la prensa no nos cuente un plan de Rajoy para ser investido o una oferta de reforma constitucional, de Gobierno o de mediopensionista que el PSOE o Ciudadanos no podrán rechazar. En una semana le han dicho tantas veces lo que tiene que hacer que para quedarse los mismos que hace nada le decían que se fuera que los desayunos del presidente deben ser un no parar de reír.
En Ciudadanos dan ruedas de prensa cada seis horas como si les hubieran secuestrado y tuvieran que demostrar que siguen vivos. Luego de que la pomposa carta de Rivera invitando a PSOE y a PP a negociar un Gobierno fuera devuelta al remitente, no hacen otra cosa que desmentirse a sí mismos. Rajoy acabará teniendo problemas no para llegar a un acuerdo, pero sí para quitárselos de encima.
En el PSOE ya sólo queda un militante en Viveiro, Lugo, que no haya lamentado los peores resultados de la historia socialista y haya dado su opinión sobre qué hacer con la investidura de Rajoy. El silencio de Pedro Sánchez resulta lo más inteligente que han hecho los socialistas desde el 26J. A este paso su hipotética abstención serviría más para resolver otro problema interno que para investir a Rajoy. A muchos se les notan demasiado las ganas que tienen de que haya un Gobierno para empezar a matarse entre ellos y darse un buen baño de sangre.
Como era de esperar en el PP todo es paz y armonía. Hasta produce cierta ternura ver como Esperanza Aguirre anda de pedigüeña por los medios proclamándose alcaldesa de Madrid con los resultados de Rajoy. En Podemos están muy ocupados dando salida a los muebles y modelos del famoso catálogo de Ikea mientras Pablo Iglesias descubre que en la nueva política los liderazgos se intentan enterrar tan rápido como en la vieja. A ver si empieza la montaña en el Tour y empezamos a tener algo de emoción.

miércoles, 15 de junio de 2016

- UN DEBATE DE IDEAS FIJAS PARA INDECISOS.

     Se trataba (desgraciadamente) del único debate entre los cuatro principales candidatos a la presidencia del Gobierno en esta (re)campaña electoral. Era tan importante no cometer un error grave como lograr que tropezara el adversario directo. Y si algo quedó claro tras dos horas y veinte minutos de discusión (bastante caótica) fue precisamente eso: a quién considera cada cual que aún puede disputar votantes indecisos. Rajoy a Rivera y viceversa; Sánchez a Iglesias y al revés. Con estrategias muy diferentes cuya eficacia no será demostrable hasta el mismo 26-J. Pero con unas cuantas ideas fijas y momentos clave que marcaron un debate más bien decepcionante en fondo y forma.

La idea fija de Mariano Rajoy no contenía sorpresas. Relato simple y repetido durante casi cinco años: nos encontramos una España al borde de la quiebra, evitamos el rescate, ya hemos pasado lo peor y ahora prometemos crear dos millones de puestos de trabajo en cuatro años. La culpa de todos los males es de la herencia recibida, y cualquier mínima luz de esperanza en el futuro es mérito del PP. El mantra se completa con un racimo de obviedades a caballo entre el refranero y la charla entre cuñados: "gobernar es muy difícil", "España es un gran país", "hemos hecho cosas buenas", "una cosa es hablar y otra dar trigo"... Iba Rajoy preparado a recibir caña desde los otros tres atriles sin descomponer el gesto, y sólo se percibió que flaqueaba en el capítulo de corrupción, especialmente cuando Albert Rivera le fue mostrando portadas con episodios inolvidables sobre Bárcenas, los sobresueldos del propio Rajoy, el uso de dinero negro en la sede nacional del PP, etcétera. Resultó entre chusca y patética la respuesta del presidente en funciones, que intentó devolver el golpe a Rivera recordándole que él mismo confesó ante Jordi Évole que alguna vez había "pagado en negro". Feo, pero es como comparar a un caco con un asesino en serie.

La idea fija de Pedro Sánchez fue acusar a Pablo Iglesias de haber impedido "un gobierno progresista" al votar contra el pacto entre PSOE y Ciudadanos. Criticó, por supuesto, a Rajoy y sus políticas, pero repitió siempre que venía a cuento, y a veces aunque no viniera, un mensaje monocorde: "los extremos bloquearon un gobierno de progreso". Buscaba Sánchez el cuerpo a cuerpo con Iglesias con más insistencia que con el presidente en funciones, y apenas hubo el menor roce con Rivera. Hasta la ubicación física en el plató, con Rajoy en un extremo, Iglesias en el otro y Sánchez y Rivera en el centro ayudó a visualizar ese reparto de papeles. Las urnas despejarán la incógnita de si Sánchez ha cometido un error de bulto al renunciar al rol que aún le correspondería como líder de la primera fuerza parlamentaria de oposición para volcarse en la disputa del voto de la izquierda con Podemos. Descartó votar a Rajoy en una investidura, pero no quiso Sánchez responder al envite directo de Iglesias cuando este lo emplazó a aclarar a quién apoyaría si se diera la tesitura: a un gobierno del PP y Ciudadanos o a un gobierno de Unidos Podemos y PSOE. Prefirió descartar ese escenario y reivindicar la"necesidad de un PSOE fuerte". Mantiene por tanto el riesgo que supone cierta ambigüedad sobre los pactos frente a la apuesta clara de Rajoy por una gran coalición, de Rivera por alguna variación de la misma y de Iglesias por un pacto de izquierdas.

La idea fija de Pablo Iglesias fue ejercer el rol que le adjudican las encuestas como principal alternativa a Rajoy y mostrar la "mano tendida" al PSOE para un gobierno de izquierdas. Y los demás le ayudaron a reforzar esa imagen. Si a ratos eran Sánchez, Iglesias y Rivera los que acumulaban las críticas a la gestión de Rajoy, también se sucedían los ataques simultáneos de Rajoy, Sánchez y Rivera contra Podemos. Pero especialmente le ayudó la citada idea fija de Sánchez, que permitió a Iglesias repetir una y otra vez "Pedro, no soy yo el rival, es Rajoy". No estuvo especialmente brillante ni emotivo Iglesias, pero sí solvente en el manejo de datos sobre economía y desigualdad, citando fuentes irreprochables como la OCDE, el INE o la Fundación BBVA para basar la descripción de los efectos de las políticas de recortes en la población o la realidad de un empleo precario. Emplazado también a definir si mantendrá o no como irrenunciable la defensa de un referéndum en Cataluña, Iglesias descartó cualquier "línea roja". Ante el insistente aviso de Rajoy sobre los riesgos de la "inexperiencia", el candidato de Podemos sacó pecho del primer año de gobierno de sus alianzas en Madrid y Barcelona.

La idea fija de Albert Rivera fue ser más duro con Iglesias que el propio Rajoy y más duro con Rajoy que el propio Pedro Sánchez. Buscaba evidentemente captar indecisos que dudan entre el PP y Ciudadanos, y logró protagonizar los dos momentos más tensos del debate, uno al reclamar a Rajoy que asuma la responsabilidad por la corrupción y se retire y el otro al acusar directamente a Iglesias de recibir financiación de Venezuela y de "tener 11 millones de deuda con los bancos", en referencia al endeudamiento de Izquierda Unida. Sacó de quicio a Rajoy e indignó a Iglesias, que le acusó de mentir y le recordó que el Tribunal Supremo ha archivado cinco veces denuncias relacionadas con los pagos del gobierno venezolano a la fundación CEPS. A diferencia del debate de diciembre, cuando Iglesias y Rivera establecían guiños de complicidad entre partidos "nuevos" frente a los "viejos", este lunes se ha visibilizado un regreso a la lógica de la ideología, de modo que ni siquiera en el capítulo de regeneración democrática se percibió sintonía. Era prioritario el intento de arañar indecisos con cada inmediato adversario, en la derecha y en la izquierda.

Pertenece a cualquier manual de comunicación política el empleo de ideas-fuerza o ejes discursivos sencillos y capaces de conectar con el electorado al que se dirigen. Pero el hecho de ser este el único debate de esta (re)campaña, a los pocos días de conocerse que el número de indecisos aún representa un 32,4 % de quienes dicen que van a votar, había despertado unas expectativas que difícilmente habrán sido satisfechas. Tampoco ha ayudado una puesta en escena con tres presentadores que intervinieron más para dar cuenta del minutado que para repreguntar cuestiones concretas, cubrir numerosas lagunas de contenidos e introducir tensión en lo que (salvo momentos puntuales) fue más una sucesión de monólogos. Es posible que el número de indecisos se haya reducido, pero tampoco es descartable que el debate haga subir la abstención.

Jesús Maraña.