sábado, 10 de julio de 2010

- REACCIONES A LA SENTENCIA SOBRE EL ESTATUT.

Un mal precedente.

JAVIER PÉREZ ROYO 10/07/2010. El País.

La operación más difícil y de más éxito de la que ha sido protagonista la sociedad española en toda su historia constitucional ha sido la construcción del Estado de las autonomías. Nunca en nuestra historia anterior hemos tenido un Estado tan legítimo y tan eficaz como el que ahora tenemos. Y nunca lo habíamos tenido porque nunca habíamos sido capaces de incorporar las diversas nacionalidades y regiones que integran España a un proyecto político común. Miquel Roca lo expresó de manera insuperable en el debate constituyente: "Desde mi perspectiva nacionalista no puedo dejar de constatar, no sin emoción, que hoy coincidimos todos en la voluntad de poner fin a un Estado centralista; coincidimos todos en alcanzar por la vía de la autonomía un nuevo sentido de la unidad política de España" (cursivas mías).

El tribunal no debió prestarse a participar en una operación de naturaleza política.

Este ha sido el secreto del éxito del Estado de las autonomías. La coincidencia generalizada en que el ejercicio del derecho de autonomía tenía que ser simultáneamente un fortalecimiento de la unidad política del Estado español. Y así ha sido. Desde la entrada en vigor de la Constitución, las comunidades autónomas se han afirmado como unos centros de poder formidables, pero su fortalecimiento ha conducido a un fortalecimiento del Estado. Nunca, ni hacia dentro ni hacia fuera, España ha dispuesto de un Estado como el que tiene hoy, que no solamente no ha tenido que suspender la vigencia de la Constitución en ningún momento en ninguna parte del territorio, a pesar de una presión terrorista múltiple y de una ferocidad extraordinaria, sino que además ha tenido una presencia internacional acorde con su tamaño.

En general, este es el secreto del éxito de todos los Estados políticamente descentralizados. Si el fortalecimiento de los Estados miembros supone un debilitamiento de la Federación, no hay Estado federal que pueda sobrevivir. El fortalecimiento de las partes tiene que suponer simultáneamente el fortalecimiento del todo. De lo contrario, el Estado se descompone.

En España hemos hecho esto a lo largo de estos últimos treinta y dos años. En ningún momento la manifestación de voluntad estatuyente de una nacionalidad o región se ha considerado anticonstitucional, incluso cuando efectivamente lo era, como ocurrió con Andalucía tras el resultado del referéndum del 28 de febrero de 1980. Para que Andalucía pudiera constituirse en comunidad autónoma por la vía del artículo 151 CE, se hizo una modificación inequívocamente anticonstitucional de la Ley Orgánica de distintas modalidades de referéndum. Nadie la recurrió ante el Tribunal Constitucional y con ello se hicieron posible los Pactos Autonómicos de 1981, a través de los cuales se impuso la estructura del Estado que ahora tenemos. Gobernaba UCD.

El Estado de las autonomías se ha construido desde la confianza entre las partes y el todo, desde la coincidencia en que la manifestación de voluntad estatuyente conformada de acuerdo con el procedimiento para manifestar dicha voluntad previsto en la Constitución no podía estar en contradicción con la voluntad constituyente. Y con la voluntad política de que este principio de confianza se impusiera incluso cuando se presentaba algún problema constitucionalmente irresoluble, como ocurrió en Andalucía. Esto es lo que ha quebrado, en primer lugar y sobre todo, con la interposición del recurso de inconstitucionalidad contra la reforma del Estatuto de autonomía para Cataluña por parte del PP, pero también con la sentencia del Tribunal Constitucional.

La reforma nunca debió ser recurrida y la propia sentencia dictada por el Tribunal Constitucional es una buena prueba de ello. Básicamente, el Tribunal Constitucional ha desautorizado la impugnación global que el PP hacía en su recurso, reduciendo extraordinariamente el alcance de la anticonstitucionalidad denunciada. La sentencia supone objetivamente un aval a la constitucionalidad del Estatuto.

Pero el Tribunal Constitucional no ha debido prestarse a participar en una operación de naturaleza política, aunque disfrazada de recurso jurídico, destinada a sembrar la desconfianza en el resto de España respecto del ejercicio del derecho a la autonomía por la nacionalidad catalana. Podía haberlo hecho perfectamente, renunciando a interiorizar un conflicto que materialmente no era jurídico sino político, y actuando de esta manera hubiera aumentado al mismo tiempo su legitimidad como máximo intérprete de la Constitución. Ha hecho justamente lo contrario y con ello no solamente ha disminuido su estatura como órgano constitucional, sino que además ha sentado un muy mal precedente para el funcionamiento en el futuro del Estado de las autonomías.

- RAJOY EL ESTATUT.

rajoy estatuto

Pagarán las consecuencias de sus actos. Quieren ganar en el Tribunal Constitucional lo que pierden en los Parlamentos con los votos.

martes, 6 de julio de 2010

sábado, 3 de julio de 2010

- DE LAICOS NADA.

La aconfesionalidad del Estado es imposible mientras subsista el Concordato.
La Iglesia católica mantiene todos sus privilegios en los planes del Gobierno.

Lo viejo no acaba de morir, lo nuevo no acaba de nacer. Este es el estado de ánimo de los movimientos laicistas ante la anunciada reforma de la legislación sobre libertad religiosa, cuyo contenido adelantó EL PAÍS el domingo día 13. El Gobierno ha presentado los cambios de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa de 1980 como un desarrollo de la "laicidad del Estado". Entre otras medidas, prohibirá la presencia de símbolos religiosos -como el crucifijo cristiano- en edificios públicos y buscará una fórmula para que los llamados funerales de Estado sean civiles, sin ceremonias religiosas. También se propone extender a otras religiones de "notorio arraigo" privilegios que disfruta la mayoritaria confesión católica, a la que el Estado financia con unos 6.000 millones de euros anuales

Los prelados ven un ataque en la ley que prepara el Ejecutivo.

El Estado financia con unos 6.000 millones a la Iglesia romana.

Perdida la batalla de la teocracia, los obispos apelan a la razón histórica.

La Iglesia lleva 30 años incumpliendo el compromiso de autofinanciarse.

De esta cifra, 3.000 millones se destinan, según cifras oficiales, a sostener los colegios religiosos concertados, pero también se paga con dinero público el sueldo de obispos y sacerdotes; a los profesores de catolicismo en la escuela pública (unos 15.000); el salario de más de un millar de capellanes castrenses, hospitalarios y carcelarios, e incluso gran parte de la restauración o sostenimiento del ingente patrimonio histórico artístico de esa religión, la segunda propietaria inmobiliaria después del Estado.

"Es iluso creer que se avanza hacia la laicidad mientras persistan los privilegios de la Iglesia católica, acordados en Roma en la Navidad de 1979 por el ministro de Asuntos Exteriores español y el secretario de Estado de la Santa Sede". "La tentación de extender los privilegios del catolicismo a otras religiones agravaría la confesionalidad encubierta del Estado". "España es ahora un Estado aconfesional con querida. Mañana podemos ser un Estado aconfesional con cuatro o cinco mantenidas más, es decir, habremos retrocedido en laicidad y neutralidad religiosa". Con esta contundencia se expresan los eclesiasticistas partidarios del laicismo y gran parte de los líderes de las religiones llamadas minoritarias, con tres o más millones de fieles.

Lo mismo opinan católicos de base que no viven "la laicidad como una amenaza contra la Iglesia, sino como una oportunidad positiva". El Foro de Curas de Madrid incluso vislumbra en la laicidad el sueño de que su Iglesia acepte "mirar la modernidad sin ingenuidad o frivolidad pero con esperanza, descubriendo que la laicidad puede ser evangélica y teológicamente positiva".

Enfrente, la jerarquía del catolicismo alza la voz con severidad contra las intenciones del Ejecutivo socialista. Los obispos consideran el laicismo un ataque a su Iglesia e, incluso, "un retroceso de la civilización y una aberración del ser humano", y ven en las intenciones de los socialistas irreligiosidad, ateísmo o anticlericalismo. Aún confían en que el presidente Rodríguez Zapatero desista de la reforma anunciada tras entrevistarse en Roma con Benedicto XVI hace dos semanas.

Juan José Tamayo, director de la cátedra de Teología en la Universidad Carlos III, en Madrid, y secretario general de la Asociación de Teólogos Juan XXIII, concluye que el Gobierno se ha quedado "sin política propia" en cuestiones de laicidad. "La agenda se la marca otro Estado, el de la Ciudad de Vaticano, cuyas orientaciones sigue discipularmente". Como ejemplo, señala el retraso en la presentación de la nueva ley hasta después de la visita de Benedicto XVI a España, el próximo noviembre, para no tener problemas".

JUAN G. BEDOYA 03/07/2010 (Extracto del reportaje publicado en El País)

Con lo que le da cada año y con lo que no le cobra tendría para reducir el déficit en un tanto por ciento muy elevado sin tener que tocar tanto a los bolsillos de los contribuyentes, pero este gobierno “socialista y de izquierda” (para mí ni socialista y menos de izquierda) tiene más miedo que once viejas a enfrentarse y ponerse en su sitio ante la jerarquía de la iglesia católica.

Hay países donde las Iglesias se autofinancian -Reino Unido y Eslovenia- o donde se prohíbe la financiación de las confesiones, como Irlanda (si bien la Iglesia católica recibe allí ayudas en el sistema educativo) pero nosotros, los españoles, somos más papistas que el Papa y nos apoyamos en un Concordato, que en opinión de muchos juristas es ilegal y anticonstitucional, (ver artículo de Dionisio Llamazares http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Laicidad/imposible/elpepusoc/20100703elpepisoc_2/Tes ) y que nos hace recordar tiempos pasados donde el dictador iba bajo palio arropado por toda la “caterva” de gerifaltes católicos, que tenía acojonado y amedrantado al pueblo llano bajo el castigo de dar con sus huesos en la cárcel.

Ya es hora de decir basta y de una vez por todas se apruebe una ley de libertad religiosa donde se defina la laicidad y aconfesionalidad del estado y donde las religiones se muevan en la esfera de lo privado de las personas y no en la pública, es decir, cada uno en su casa; pero me temo que eso no lo veré, por ahora o mucho tiene que cambiar las cosas.

jueves, 1 de julio de 2010

- LAS VERDADES DE MARIANO RAJOY.

Pinchando en el enlace inferior podréis ver y disfrutar de un buen vídeo sobre las verdades como templos que dice el afamado líder de la oposición Sr. Rajoy.

Nota: si no lo entendéis bien podéis verlo repetidas veces. No es problema del vídeo sino del que habla, balbucea o ……..

http://tu.tv/videos/las-verdades-de-mariano